¿Qué será de ustedes?.

RIVER: Gallardo y Ortega, una vez más, definen qué hacer con sus carreras . Mientras el 10 podría volver a operarse si River se queda sin chances en el torneo, el Burrito se reunió con Aguilar, sueña una despedida a lo grande y se va a sumar a las prácticas.
Muñeco Pinchado

Gallardo sigue en una pierna. Y si River pierde contra Lanús, estará con las dos afuera por el resto del campeonato...

Desde que retornó a Núñez, al Muñeco le bastaron 30/35 minutos en cancha por partido para marcar la diferencia. Pero exigente con su nivel, al enganche no sólo no le basta con lo que ofreció desde su última vuelta al club, sino que cada día que pasa se siente más rehén de una fuerte dolencia en el pubis que no le da tregua y que, excepto contra Gimnasia, lo obligó a jugar siempre infiltrado. El objetivo de Gallardo es jugar al 100% y consolidarse como el guía del equipo. Pero lejos de ver una mejoría, el 10 se siente atado a un malestar que tiene origen en los aductores, que lo afecta en distintos niveles de la cintura pélvica (sobre todo en la región inguinal) y que puede sufrir un aumento progresivo.

Por esa razón, el histórico del plantel ya tendría una decisión tomada: si River continúa con chances en el Clausura, seguirá jugando durante los segundos tiempos a pesar del dolor y las limitaciones que esto le genera. Pero si el equipo trastabilla el domingo contra Lanús y minimiza las posibilidades de pelear el campeonato, el 10 se olvidará del torneo local por lo que resta del semestre y se zambullirá en una profunda puesta a punto física de cara a la segunda parte del año. Incluso, hasta estaría analizando volver a operarse (pasó por el quirófano en el final de su etapa en el DC United, antes de sumarse a River) para remediar un problema que lo tiene preocupado.

Una postal del problema que castiga al Muñeco se vio reflejada durante la práctica de ayer en Ezeiza. Tras la entrada en calor, Gallardo notó síntomas de inflamación en la zona afectada y tras la mirada del médico, Pipo optó por no hacerlo participar del ensayo futbolístico para evitar que el problema empeorara. Nadie pretende arriesgar a uno de los cerebros del equipo, quien de todas formas el domingo irá al banco contra el escolta del torneo. Luego de las duchas, Marcelo se acercó al vestuario del doctor Seveso y de ahí se fue a su casa a descansar.

La gran apuesta del Muñeco se sostiene en la segunda mitad del año. Hacia allí apunta, en busca de continuidad y buenas actuaciones. El propio jugador es consciente de que, en el estado actual, su físico no soporta una exigencia superior a la media hora en un campo de juego y así lo dejó en claro la tarde que consensuó con Gorosito su ingreso en los últimos tramos de los partidos. Para el técnico, hoy es un gran recambio. Para Gallardo, apenas un consuelo respecto de lo que siente que puede darle al equipo. En el mejor de los escenarios, River lo tendrá a mano para la lucha por ese título que parece lejano. En el peor, lo perderá hasta la pretemporada invernal para disfrutarlo a pleno en el Apertura y la Sudamericana que vienen.

"Quiero retirarme como Francescoli o el Beto Alonso"

Volvió. Eran las 18.23 cuando estacionó su auto en el garage del Monumental. Caminó por el anillo interno acompañado por su amigo Mariano Pita, recibió el cariño de los socios que se cruzaban por ahí y subió derechito al primer piso, a ver a José María Aguilar, quien lo esperaba en su oficina. Entró un poco tenso, pero durante los 40 minutos de reunión se fue aflojando hasta lograr la sonrisa con la que salió del despacho presidencial. No hubo reclamos ni pase de facturas por las varias declaraciones con las que el Burrito se descargó contra la dirigencia en distintos momentos. El ídolo volvió a sentirse en su casa, le comentó a JM que tenía una propuesta para irse al fútbol colombiano, pero que su deseo es vestir la banda roja. A tal punto que, ya con 35 abriles, por su cabeza corre la idea de la despedida. "Quiero retirarme como Francesoli o Alonso", se imaginó el jujeño repitiendo un final a Monumental lleno para cerrar su historia futbolística, como lo hicieron el Príncipe a los 36 y el Beto a los 33. Ortega no dijo cuándo será ese momento porque, a pesar de que lo tiene en mente, todavía quiere sentirse futbolista por un tiempo más. Y la fecha que tampoco especificó el Burrito fue la de su regreso a los entrenamientos. Porque Aguilar le insistió para que se sume ya al plantel de Gorosito y el jujeño aceptó, aunque primero debe llevar a los papeles su desvinculación de Independiente Rivadavia. Como las dos fechas de suspensión que le dieron tras la roja frente a Quilmes se cumplirán este fin de semana, recién ahí firmará la rescición porque si no le quedaría pendiente la sanción para el inicio del Apertura. "No sé qué día, pero voy a entrenarme acá. Primero tengo que firmar todo", comentó el primer refuerzo de River para el próximo semestre. Aunque la idea del ídolo era entrenarse por su cuenta hasta que se terminara este Clausura, tanto el presidente como el cuerpo técnico lo convencieron de la importancia de estar con el grupo, de la motivación que su presencia puede generar en sus compañeros y de que así podrá prepararse mejor para su regreso. "Estoy contento. Tengo muy buena onda con el cuerpo técnico, fuimos compañeros con el Chapa (Zapata) y con Pipo en la Seleccion. Voy a ser uno más, como siempre, y trataré de aportar lo mío, de hacer lo que sé en la cancha. River es una motivación distinta para mí", se entusiasmó Ariel.

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