¿Será el mismo camino?

Las estrategias electorales del kirchnerismo varían periódicamente. Casi un paso a paso o un día a día según las encuestas, el humor social o, por qué no, el estado de ánimo del jefe, Néstor Kirchner.

La premisa dejó de ser, hace bastante tiempo, derrotar en junio a cuanto opositor se presente en el objetivo, empezando por Cobos. Ahora lo que busca la ingeniería K es salvar el honor en el territorio más apetecible, el de la provincia de Buenos Aires, donde el número de legisladores que se eligen resulta determinante para la conformación de la Cámara de Diputados y, por ende, para la gobernabilidad, que tanto dice preocuparle al oficialismo.

Todo parece apuntar hacia la batalla en la gran provincia, como una forma de intentar compensar las complicadas elecciones que casi todas las encuestas nacionales vaticinan para el PJ en los demás territorios fuertes, incluido Mendoza.

"Voy a hacer lo que todos los amigos y compañeros me pidan", dijo el miércoles en un acto político en el conurbano bonaerense el ex presidente. En ese momento, Kirchner estaba anticipando que será candidato a diputado nacional, lo que se confirmó pocas horas después, cuando se supo que ya figuraba en el padrón bonaerense con domicilio en Olivos, quedando habilitado para votar y ser votado en esa provincia.

Como el atril de la Casa Rosada cuando era presidente de los argentinos, cualquier tribuna política le calza justo al santacruceño para encarar sus embestidas contra los ocasionales opositores. Allí juega en el terreno que más cómodo lo hace sentir.

"No dudé en 2003 en poner la cara y jugar fuertemente para sacar al país adelante. Y ahora, que hay que defender el modelo, voy a estar en el lugar de batalla que me digan", decía durante la semana Kirchner y agregaba para referirse a peronistas disidentes, radicales, macristas, cobistas, carriotistas y demás opositores: "¿Se imaginan si con esta crisis, en que la Argentina no ha dejado de crecer, esta gente vuelve a tener incidencia..? ¡Dios nos libre!

Y así como el discurso de barricada le sienta bien, tanto a Kirchner como a su esposa y a todo el entorno incondicional los descoloca de mala manera cualquier crítica científica o técnica que ponga en tela de juicio la gestión de gobierno o la marcha del país. Es en esos casos cuando el kirchnerismo responde con la misma vehemencia de la tribuna y termina mal parado.

Desnuda en un terreno no apropiado una alarmante incapacidad de debate académico. Ejemplos hubo en la semana: el diagnóstico de recesión en la Argentina que efectuó el Fondo Monetario Internacional o el planteo de grave situación energética en el país que presentaron ante el Instituto Mosconi ocho ex secretarios de Energía de la Nación, fueron los casos más destacados de intolerancia oficial a observaciones que, aunque siempre polémicas, como las del FMI, merecen otro tipo de abordaje para intentar neutralizarlas.

En Mendoza, frente a frente con las protestas. En nuestra provincia el oficialismo debió afrontar las dos últimas semanas una protesta social que estuvo varias veces al límite del desborde. El difícil acuerdo con los estatales, logrado el viernes merced a una muy reñida votación de los delegados de ATE, dio a la gestión de Jaque un respiro indispensable para encarar la campaña electoral sin tantos sobresaltos. Era el conflicto más duro, el más difícil.

Sin ser paritario, el ministro de Gobierno, Mario Adaro, tuvo que multiplicarse y participar a destajo en las negociaciones previas al trabajoso acuerdo logrado. Y un detalle que algunos advirtieron: el jueves, luego de la lamentable correteada que gremialistas estatales hicieron a funcionarios del Gobierno, obligándolos a refugiarse en distintos lugares para evitar ser agredidos, al enfrentar minutos después a los periodistas, el ministro de Gobierno prefirió ser contemplativo con la situación y volver a llamar al diálogo en lugar, como muchos le sugirieron, de salir a cuestionar a Raquel Blas y su dirigencia por esa actitud belicosa.

"Se equivocaron en insistir con aumentos de sueldo para los que no hay fondos suficientes, pero es la dirigencia que los estatales han elegido y hay que respetarla", le confió por teléfono Adaro a un allegado de su ministerio que lo consultó sobre la respuesta oficial a la intentona de agresión.

Hombre vinculado al gremialismo, Adaro respeta la investidura de los dirigentes más allá de que, como en el caso de los estatales, no pertenezcan a la peronista CGT.

Caminar como Jaque. En medio de las protestas y paros de los estatales por los sueldos, más algunos otros dolores de cabeza que generaron conflictos nacionales como los de los bancarios y los petroleros, la mesa de campaña del justicialismo, que planifica la estrategia para llegar a junio, determinó que sus candidatos deben parecerse al Gobernador en su forma de caminar por la provincia, como hizo para ganar la elección de 2007.

En realidad, en mayor o menor medida todos los candidatos siempre caminan para captar votos pero, obviamente, el que gana es el que camina mejor...

Verdaderamente, al justicialismo local le inquieta el grado de aceptación que puedan tener sus principales aspirantes a legisladores nacionales en virtud de la floja imagen que acompaña al Gobierno. Una cosa es salir a pedir el voto con el Gobernador como estandarte, recostándose en la popularidad territorial del cacique del lugar y otra diferente que sean estos quienes deban salir a recorrer departamentos en los que no tienen por qué ser tan conocidos por la gente.

Distrito por distrito. Mientras espera la definición de la interna radical-cobista, el PJ pretende ganar terreno adelantando la campaña.

En el primer distrito electoral, la decisión del intendente Fayad de postergar la elección de concejales de la Capital alienta al oficialismo a una puja mucho más pareja, basada en la fortaleza que siempre supone Las Heras para el peronismo y en la imagen de la gestión de Abraham, en Guaymallén.

En el segundo distrito hay mucha paridad, porque el PJ es fuerte en Maipú y San Martín, pero los intendentes cobistas del Este han consolidado un bloque muy difícil de vencer.

En el Sur es muy importante la imagen de Ernesto Sanz, el principal candidato a senador nacional del radicalismo, pero el justicialismo apuesta a llegar a junio compitiendo en un plano de paridad, según la proyección que hacen de las encuestas periódicas.

En cambio, en el tercer distrito el jaquismo sabe que tiene una pulseada muy difícil, lejana por ahora de cualquier éxito electoral. Allí la vidriera será la gestión. Por eso Jaque y sus ministros estuvieron hace pocos días recogiendo inquietudes de la intendencia de Cornejo y prometiendo esfuerzos para dejarlo satisfecho. Lo mismo harían en otros departamentos de la zona.

A Adolfo Bermejo, Omar Félix y al resto de los principales candidatos les indicaron que salieran a caminar, junto a Jaque, por la ruta triunfal de hace un par de años. Se trata de un sendero no muy bien cuidado en todo este tiempo y, por lo tanto, ahora no tan accesible.

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