Por la sequía, el nivel del Paraná ya llegó a la peor bajante del año

Por la sequía, el nivel del Paraná ya llegó a la peor bajante del año
En apenas 96 horas, el río a la altura de Rosario perdió 50 centímetros y se ubicó en su bajante máxima del año, 1 metro, dos milímetros atrás del peor registro del 5 de enero pasado (1,02) y casi tres metros por debajo de lo que es su media histórica para mayo, de 3,93. El fenómeno se debe a la prolongada sequía que castiga a la región y que amenaza con extenderse, por lo que durante los próximos días hay una tendencia a que la bajante se acentúe. Aunque el nivel del río no impide la navegación, surte efectos económicos sobre los buques de ultramar, que en algunos casos deben reducir su carga.
Durante el verano pasado la bajante ya fue noticia: no sólo obligó a cercar parte de las playas rosarinas, sino que atrapó en las guarderías a miles de embarcaciones deportivas e incluso impactó en la pérdida de carga de los barcos comerciales.

A tal punto llegó la bajante, que en enero último un buque quedó varado con 50 mil toneladas de minerales en la rada del puerto local por más de una semana.

Que el río haya llegado ahora al metro no transforma a la bajante en un récord (en 1989 fue de 75 centímetros), pero para encontrar alturas sensiblemente inferiores y tan sostenidas en el tiempo habría que remontarse a las épocas en que no existían las más de 60 represas que hoy ejercen un papel regulador sobre el nivel de las aguas fluviales desde la cuenca alta del Paraná.

El ingeniero Juan Borús, a cargo del Control Hídrico del Instituto Nacional del Agua (INA), explicó que "hay que buscar la base del fenómeno en el pobrísimo aporte pluvial de las altas cuencas del Paraná producto de la seca generalizada", que también impacta en la cuenca del Plata.

Con registros de lluvias normales, la influencia del río de la Plata se haría sentir hasta San Pedro o San Nicolás, pero en los últimos tiempos, por efectos de la prolongada sequía, la bajante de esa cuenca se nota también aguas más arriba, por ejemplo, hasta Rosario.

El responsable técnico de la comisión de Transporte de la Bolsa de Comercio local, Alfredo Sesé, detalló cómo impacta la bajante en la navegación comercial. Según destacó, los más perjudicados son los buques "tipo Panamax" (usualmente transportadores de cereal), que pueden cargar hasta los 34 pies y con la altura actual del río deben limitarse a 30 o a lo sumo 31, con lo que pierden de completar entre 3 y 4 pies, a razón de 1.500 a 1.800 toneladas por cada uno.

Aun así, muchos completan su carga en otros puertos, como en Bahía Blanca y terminales de Brasil. A los buques aceiteros, en cambio, que usualmente tienen un calado menor, el nivel actual del río no los afecta.

Para Sesé, las más perjudicadas pueden ser las barcazas con calado de ocho pies y medio que navegan de Santa Fe hacia el norte, ya que hay tramos del cauce medio del Paraná que hoy no alcanzan los seis.

Según las previsiones del INA, la bajante se acentuará por la falta de lluvias en la cuenca del Paraná.

Si bien el especialista del INA admitió que en algunos tramos de las cuencas del Paraná y del Plata la navegación se ve dificultada o hasta impedida, según datos de la Prefectura Naval ese no es el caso hoy en esta jurisdicción.

Adecuación."Los barcos comerciales navegan sin inconvenientes, simplemente adecuan el calado y la carga a la profundidad del canal", detalló el prefecto principal Miguel Bartorelli. Sí registra "algunas complicaciones con embarcaciones deportivas de porte mediano a grande que no pueden salir de las caletas".

Aun así, recordó que Prefectura aconseja "navegar con precaución", sobre todo por los riachos del delta entrerriano.

Baja presión

Debido a la bajante del río, Assa estaba captando un 10 % menos de agua. Anoche se rompió una de las ocho bombas principales de la empresa, por lo que la captación se redujo a un 20%. La firma advirtió que hoy varios barrios de la zona norte, oeste y sur verán disminuida la presión de agua en sus canillas.

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