La sequía de marzo volvió a complicar la cosecha de soja

La Bolsa de Cereales dijo que la falta de lluvia fue generalizada y la seca recortó rindes en regiones donde se esperaba un repunte, como el norte del país y parte la zona núcleo
"Siempre que llovió, paró", dijo un productor santafesino ayer a El Cronista, invirtiendo el sentido optimista del dicho popular. Sin ganas de andarse con metáforas a esta altura del partido, la literalidad de sus palabras describe la vuelta de la sequía en las últimas semanas, después de las lluvias de febrero. Aunque escasas, esas precipitaciones habían despertado esperanzas que se pincharon después.

"En los últimos quince días, ninguna de las regiones de nuestro mapa agrícola tuvo lluvias significativas", explicó Eduardo Anchuvidart, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales. Según el especialista, las altas temperaturas, que insisten en quedarse hasta entrado el otoño, tampoco ayudaron, y el combo fue una bomba para los productores agropecuarios. "Prácticamente se consumió toda el agua caída en febrero y su efecto beneficioso sobre los cultivos", explicó Anchuvidart.

Los relevamientos de la Bolsa se basan en informes cualitativos por región, por eso no determinan en números exactos el calibre de la variación de precipitaciones entre febrero y marzo. Sin embargo, un dato cierto de las consecuencias de la falta de agua lo proporciona el servicio de Agricultura Externa del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).

Según los mapas de ese organismo –que muestran la humedad superficial del suelo–, regiones que estaban en buenas condiciones en febrero (con entre 20 y 25 milímetros) pasaron a una categoría más comprometida en marzo (entre 5 y 10 milímetros). Y otras, ya complicadas el mes pasado, pasaron al estamento más crítico (entre 0 y 5 milímetros).

Granos escasos y malos

Mario Lovagnini tenía ayer poca señal en su campo de General Villegas, provincia de Buenos Aires. Está en plena cosecha, mirando una soja que "está toda quemada", según relató a este diario, cuando logró una posición mejor para la comunicación, aunque no para sus finanzas. "Está seca, seca, por donde la mires". Hablaba de la soja de segunda, supuestamente, la promesa del repunte de su cosecha. Hace veinte días, Lovagnini creía que podía ser que la soja mejorara.

La sequía de las últimas semanas en el norte del país –donde la siembra es más tardía– y en el oeste de la región agrícola núcleo –la Pampa Húmeda– restó porotos a las ya devaluadas estimaciones.

El productor chaqueño Rolando Martín aún conserva el humor. "Me deben la mitad de las lluvias del año pasado", dijo. Es que, en lugar de los 1.200 milímetros promedio de su zona, al sur de la provincia, en 2008 cayeron 600. "En febrero llovió más o menos bien, aunque no cubrimos las necesidades. Pero, en marzo, nada de nada", comentó.

El viernes, la Bolsa de Cereales recortó sus estimaciones de cosecha de soja en 1,3 millón de toneladas, a 41,2 millones, y la de maíz en 300.000 toneladas, a 13,5 millones. En tanto, la Secretaría de Agricultura estimó el lunes, en un informe que después desdijo, que la cosecha de soja no superaría los 39 millones de toneladas.

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