La sequía golpea duro y en Vera ya se secó el arroyo Golondrinas

Es a la altura del paraje El Bonete, sobre la ruta 98. El lugar era ideal para la pesca, destino de las familias durante los fines de semana y una de las principales reservas avifaunísticas.
Los últimos dos veranos fueron más secos de lo habitual en el norte santafesino y eso trajo consecuencias que hoy están a la vista de todos. Desde diciembre de 2007, Diario UNO viene reflejando los problemas de falta de agua que tienen las diferentes localidades de esa región.

Gustavo Suligoy, quien viaja frecuentemente por la ruta nacional 98 que une las ciudades de Vera y Tostado, tomó las fotografías (que reflejan el estado actual del arroyo Golondrinas a la altura del paraje El Bonete, en el centro del departamento Vera.

"Este lugar era hermoso, pero se fue el agua y desapareció toda la fauna que había. No me preguntes a dónde se fueron todos los flamencos, gansos y toda la avifauna que había acá, porque no sé. Desapareció", le dijo Suligoy a Diario UNO.

Por su parte, Carlos del Soto, director de la revista Agua y Sol, publicación de la región de Reconquista, de tirada mensual y distribución gratuita aseguró: "El arroyo Golondrinas es una muestra de todo lo que está atravesando el norte santafesino como otras regiones con una sequía que es muy prolongada y, que en cierta forma, fue provocada por la mano del hombre con los desagües que se hicieron. En los Bajos Submeridionales hicieron que se pierdan espejos de agua y que se vaya degradando la situación del río y todo lo que tiene que ver con los cursos tributarios de agua".

"A nosotros nos produce una inmensa tristeza, porque somos gente habituada al río y con cultura de río, como toda la gente de Santa Fe. Sabemos que un río con agua es un río con vida porque hay gente, hay turismo, la gente va a disfrutar el fin de semana, va a compartir su tiempo libre con su familia. Hoy vemos en este arroyo una desolación total que no da lugar a ninguna actividad", agregó Del Soto.

"En el arroyo Golondrinas –continuó–, a la altura de El Bonete había pequeños emprendimientos turísticos con gente que tenía lanchas y personas que se las rebuscaban los fines de semana dando servicios a las familias que venían a pasar unos días. La sequía hizo que esto quede prácticamente despoblado. Porque cuando se va el agua, se va la gente".

Luego dijo: "Esto viene de mucho tiempo atrás. Las poblaciones siempre se fueron asentando en las orillas del río, de las lagunas. En este caso estamos perdiendo lugares que jamás pensamos que iban a quedarse sin agua".

"Eso ahora está sucediendo y nos preocupa mucho más allá de lo que tiene que ver con el problema turístico y de pesca que genera. Eso puede ser lo primero que se resiente, pero atrás de eso viene un problema social que a medida que pasa el tiempo va empeorando. Sin ir más lejos hay varios presidentes de comunas de la región que están dando la voz de alerta por la sequía diciendo que hay productores agropecuarios que ya están con problemas para alimentar a sus familias porque la sequía los partió al medio", aseguró.

"El arroyo Golondrinas servía para la pesca. Acá se daba lo que tiene que ver con los arroyos de la zona como la pesca variada, muy buenos moncholos, los pescadores artesanales conseguían sábalos. Acá se conseguía todo lo que tiene que ver con especies menores y era un refugio para la avifauna como los patos, gansos, muchas espátulas", concluyó.

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