Por la sequía, cultivarán mucha menos soja que la esperada

Agricultura prevé que produzcan 16,5 millones de hectáreas; en octubre estimaba 18,2 millones
La soja, el principal cultivo del país, llegará a ocupar, por efectos de la prolongada sequía, sólo 16.500.000 hectáreas, según la estimación difundida ayer por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya).

De concretarse este guarismo, la producción perderá US$ 1762,5 millones respecto de la campaña anterior y el Estado dejaría de recaudar 617 millones por retenciones a la exportación, según señaló Néstor E. Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Esta baja en la superficie sembrada con soja significa un nuevo golpe para los productores rurales, cuando se consideraba que la oleaginosa llegaría a ser "la salvadora" de una campaña agrícola que golpeó con dureza al trigo, al maíz y también al girasol.

El organismo oficial, que todos los meses difunde sus estimaciones agrícolas, consideró en octubre que la soja llegaría a ocupar entre 17,8 millones y 18,2 millones de hectáreas en todo el país, un guarismo muy superior a los 16,6 millones que abarcó en la campaña anterior y que se constituyó en un nuevo récord en la superficie implantada con esta oleaginosa.

En noviembre, la Sagpya continuó estimando que la superficie con soja mostraba como tendencia el aumento del área por sembrarse, ya que las superficies que no se dedicaron a la cosecha fina (trigo, por ejemplo) por inconvenientes climáticos, "sumadas a una aceptable expectativa económica", permitían "pronosticar que el área" superaría "a la última campaña en un 8,4%, con una cobertura estimada de 18.000.000 de hectáreas, que, de concretarse se constituiría en un nuevo récord".

A mediados de diciembre, la Sagpya redujo su estimación en solamente 200.000 hectáreas, pero ayer, en medio de versiones que aseguraban una menor superficie sembrada, advirtió finalmente que las expectativas por implantar la soja, dada la sequía verificada en gran parte del país, "disminuyeron abruptamente y prácticamente puede decirse que la superficie sembrada hasta la fecha (96/97% del total), se convertirá en la final y total del cultivo, llegando a las 16.500.000 hectáreas".

Aporte hídrico

Agricultura señaló, además, que será importante el aporte hídrico que se produzca a corto plazo, cuando comiencen a definirse los rendimientos. "A la alta demanda ambiental se suma la ajustada disponibilidad edáfica [en los suelos] que deberá ser cubierta oportunamente para no afectar las productividades futuras", agregó.

Expertos en climatología señalaron que en febrero y marzo habrá precipitaciones; no obstante, muchos entienden que éstas no serán tan abundantes como el cultivo lo requiere. La soja comienza a sembrarse en octubre y noviembre en las principales zonas productivas para finalizar en el Chaco en enero o mediados de febrero; el grueso de la cosecha se realiza en abril y mayo, fundamentalmente.

Con relación al girasol, para la Secretaría de Agricultura, la superficie por implantar se reducirá más del 23% respecto de la campaña anterior; esto significa que rondará las 2.000.000 de hectáreas. Para Roulet, la producción perderá por este motivo 495 millones de dólares. En maíz, con la resignación de 840.000 hectáreas respecto del ciclo anterior, la producción perderá US$ 1272 millones. Para el trigo, se estima una producción de 8.300.000 toneladas, lo que significa que el productor perderá US$ 1701 millones, según explicó Roulet.

Siempre con relación a la sequía, el ingeniero Gustavo Ferraris, del departamento de Desarrollo Rural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Pergamino, destacó que el deterioro de los cultivos es muy marcado y los maíces presentan pérdidas de rendimiento severas e irremediables. A nivel de lote, muestran disminuciones de rendimiento severas e irremediables y serán pocas las parcelas que alcancen un nivel de 5000 kg/hectárea, con una cantidad considerable de casos perdidos por completo. Y además de la menor superficie de siembra, Ferraris sostiene que, dados los elevados costos de producción, el cultivo ocasionará pérdidas económicas a casi todos los productores, especialmente en campos arrendados. Para Ferraris, la soja, si bien más retrasada en el ciclo, empieza a transitar también un camino de pérdida irreparable en los rendimientos.

Para el vicepresidente de CRA, por menores siembras y las intervenciones del Gobierno, el país producirá 22.450.000 toneladas de granos menos y dejarán de ingresar US$ 5230 millones.

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