En septiembre florecen las internas

En la Corte, los vocales se preparan para elegir presidente. Precaución de los políticos por las dudas que genera la re-re.
Ella no arriesga nada. Trata de moverse siempre en tierra segura. El suele desbocarse y más de una vez arriesga su capital.

Ella trata de aparecer sólo cuando la producción académica la ayuda a fortalecer su imagen. A él los flashes políticos no le molestan.

Ella quiere parecer independiente. A él no le molesta declarar a los cuatro vientos quiénes son sus amistades.

Ella no hace nada sin consultar a sus pares más experimentados. El lleva la iniciativa, incluso exigiendo a los que más años tienen.

Ella dice que no le interesa. El afirma que sí quiere.

Ella se siente respaldada por expertos y académicos de afuera. El trata de disfrutar de los asados y de las comilonas que comparten con los académicos que suelen visitar la provincia.

Ella presume de su juventud y revisa sus fojas de servicios para que el currículum esté siempre al día. El no muestra sus antecedentes ni se refiere a sus años de experiencia.

Ella quiere sacarse la bendición alperovichista. El no tiene problemas en mostrar la camiseta que le permitió llegar.

Ella se muestra como el ángel que vuela con inocencia. El es visto como el demonio que está en todos lados.

El quiere ser y ella también.

El marcó con rojo el 12 de octubre y ella también.

El mira y escucha con atención a Alberto. Ella también.

El habla y cuenta sus acciones como funcionario. Ella también.

El sueña con ser presidente de la Corte. Ella también.

Antonio Estofán y Claudia Sbdar comienzan a vivir 42 días decisivos. Hasta hace dos meses eran dos personas que se afianzaban en sus tareas como vocales de Corte. Hoy analizan, miden y revisan sus gestos, sus declaraciones y sus actitudes. Como los políticos, saben que cualquier paso en falso los puede dejar fuera de la carrera.

Inesperadamente corren solos, pero su coronación depende de sus compañeros y potenciales competidores.

René Goane se ha quedado en boxes. Tiene el auto abollado después de un durísimo enfrentamiento con el gobierno de José Alperovich.

Antonio Gandur es el último campeón y quiere seguir ostentando el título. Es un apasionado. Se trata de un deportista voluntarioso que no quiere perder ni a la payana. Sin embargo, para ser electo presidente de la Corte debe votar el quinteto de vocales. Una de las críticas que recibe el actual titular de la Corte es su individualismo y la falta de juego en equipo. Ello podría dejar trunco su sueño.

El quinto vocal es Alberto Brito. Es la persona capaz de mover la báscula para algún lado. No quiere el podio. El forma parte de esas especies raras a las que no les gusta la exposición, pero terminan manejando los hilos.

En los pasillos del piso más alto de los Tribunales rumorean que el 12 de octubre podría darle su bendición a algunos de los más noveles vocales que llegaron en tiempos alperovichistas.

Brito fue el que redactó el borrador que declara inconstitucional el último párrafo del artículo 80 de la Constitución, que le asignaba competencia exclusiva a la Corte para atender en la revisión de los actos administrativos respecto de los cuales haya intervenido el Tribunal de Cuentas.

Pero cuando el borrador se convirtió en original a los cinco vocales de la Corte se les pasó por alto que lo que decía la parte argumental era menos que lo que mandaba la parte resolutiva. Así -cual legisladores que cumplen órdenes de José Alperovich- estamparon su firma declarando nulo todo el artículo 80 y no solamente su último párrafo. Por eso el lunes cuando abrió LA GACETA, el presidente del Tribunal de Cuentas Miguel Chaibén Terraf no cabía en sí. No sabía si debía ir o no a trabajar ya que por la gaffe se había quedado sin atribuciones. No podía hacer nada. Rápidamente, llegó la aclaratoria y se precisó que no era todo el artículo 80 sino simplemente su último párrafo. Pero transcurrió el tiempo suficiente para que el vocal del Tribunal de Cuentas Sergio Díaz Ricci tirara todo su veneno contra los miembros de la Corte. En Tribunales anotaron la falta de cintura política de Díaz Ricci.

En la Casa de Gobierno se regocijaron con la falla de la Corte y el lunes hasta el propio gobernador se relamía al ver que era otro poder el que estaba en medio de la tormenta.

La oposición, una vez más, miró hacia el costado. No hubo ni la más mínima reacción. Los hombres y mujeres de la oposición duermen la siesta después del tremendo esfuerzo que les significó pasar los comicios del 28 de junio. En Casa de Gobierno, aquellos que miraron con preocupación el triunfo de José Cano, respiran aliviados al ver la impericia del radical para convertirse en el jefe indiscutible de la oposición y hasta de su propio partido.

Malos de buenos reflejos

Mientras se sorprende por la falta de reflejos de quien debería ser el principal rival, el alperovichismo no puede ocultar sus nervios sobre la re-reelección del gobernador José Alperovich y de legisladores, de intendentes y de delegados comunales.

El primer mandatario intuye que ninguno de los vocales de la Corte puede malinterpretar el artículo 159 de la Constitución: "Los mandatos de Gobernador, Vicegobernador, Legisladores, Intendentes, Concejales y Comisionados, en ejercicio al momento de sancionarse esta reforma, no serán considerados como primer período a los efectos de los Artículos 90, 45, 133 y 132, inciso 3º). Por tanto quedan habilitados para ser candidatos en las elecciones generales de 2007 y se considerará al período 2007-2011, como el primero". La claridad de este artículo es indiscutible y, por lo tanto, los "sijosesistas" creen que es imposible que algún vocal de la Corte le dé otra interpretación. Lo que no pueden frenar es la maldad que en política abunda y, en Tucumán, sobra. Más de uno está pensando que se declare inconstitucional el 159 porque no comprende a todos los ciudadanos y se limita sólo a unos cuantos. Apenas se conozcan las candidaturas, hay más de un voluntario para hacer esta presentación. Los borradores de este planteo de inconstitucionalidad se apoyan en la idea de que se atenta contra el principio de igualdad. Afirman que en un futuro habrá un centenar de tucumanos que pueden tener un cargo por tres períodos, mientras que miles sólo podrán acceder a dos.

Se mueve el tablero

Por el riesgo de no tener a mano la re-reelección hay quienes estudian algunas salidas personales. En la noche del viernes un parroquiano se ufanaba de tener la posta de la vida de la ciudad jardín devenida en la metrópoli de los shoppings y de los cines. La elucubración que hacen en el peronismo del oeste es que si no hay re-reelección podrían hacer un trueque -de mutuo agradecimiento- entre el intendente Daniel Toledo y el legislador Sisto Terán y terminar convirtiéndose en legislador uno e intendente el otro. En cada uno de los municipios del interior empezaron a barajar hipótesis como esta.

Por otra parte, en el laboratorio "sijosesista" se pusieron a diseccionar los resultados electorales y llegaron a una primera conclusión: los matrimonios políticos se llevan mal con las matemáticas. Infieren -por ejemplo- que Miriam Gallardo de Dip más César Dip no suman dos, sino uno. Es decir que el capital político de estas dos figuras no se duplica sino que es uno solo. Por lo tanto, ya están calculando que se podría sumar a otro dirigente en vez de al cónyuge y por lo tanto conseguir los votos del matrimonio y del otro socio; 1 + 1 = 2.

La discusión del mes

¿Hace falta una nueva ley de rediodifusión? Sin dudas. Lo que no es necesaria es la creación de un clima hostil y la tergiversación de los roles del periodismo. Ni hablar de extorsión como lo hizo la Presidenta de los argentinos. Aparentemente, el matrimonio Kirchner infiere que en los resultados electorales de junio la prensa tiene un alto grado de responsabilidad.

En la década del 90, Horacio Verbitsky solía enseñar la necesidad de que la prensa tuviera un rol crítico y, apegado a la tradición anglosajona, advertía que, más allá de la crítica, todo lo demás era propaganda.

Las relaciones entre el poder y la prensa siempre han tenido un altísimo grado de tensión. Por eso los diferentes políticos de turno han buscado tener los medios a su favor o directamente manejar sus propios medios. Aquellos proyectos políticos devenidos en medios de comunicación han fracasado. Y, cuando los ciudadanos han decidido darle su certificado de defunción a un político ningún medio, por mejor relación que tuviera con ese político, lo ha podido salvar. Sin juzgar las intenciones del gobierno de turno, lo preocupante es que quienes manejan los hilos del poder estén tan confundidos y obcecados por una cuestión visceral. Las pasiones suelen ser las peores virtudes de los estadistas.

Este septiembre florecerá todo tipo de internas...

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