Sentimientos y oportunismos

El fallecimiento del doctor Raúl Alfonsín monopolizó el interés mediático esta semana, con maratónicas coberturas de lo que fue la multitudinaria y sentida despedida que le brindó el pueblo al líder radical.
Llegaron entonces los análisis y una suerte de apresurado revisionismo histórico sobre lo que significó auténticamente para la Nación el hombre que encarnó la reapertura democrática en 1983.

Como no podía ser de otra manera, en tiempos electorales, se apeló a una idea conciliadora del ex primer mandatario, a la que rara vez se le dio cabida mientras estuvo vivo.

Cierto es que la clase política, aunque se empeñe en negarlo, intenta por estas horas sacar tajada del deceso del hombre de Chascomús y del impensado sentimiento popular demostrado desde el Congreso hasta el cementerio de la Recoleta. Algunos partidos, como el radicalismo, ya dieron muestras cabales de la movida.

Ante tamaña noticia, pasaron casi desapercibidos entonces asuntos como el aniversario de Malvinas y la gira de la Presidenta en el marco de la crisis internacional.

En lo que respecta a la realidad local, los últimos siete días no dejaron mucha tela para cortar: Apenas el fastidio por la decisión del gobernador Daniel Scioli de no enviar policías de refuerzo a la ciudad, constantemente asolada por la ola delictiva, y la amenaza de municipales y profesionales de la salud de tomar medidas de fuerza durante la Semana Santa que se inicia hoy.

Tandil cumplió 186 años en la víspera, y el intendente Miguel Lunghi aprovechó para brindar un discurso de fuerte contenido político. El hombre que horas antes había lagrimeado de cara al féretro del caudillo radical se mostró enérgico ante la compleja situación económica y social que encara su gobierno. A falta de recursos y con debate interno, aceptó el Fondo Solidario Federal, consciente de que los días por venir no serán los de otrora, cuando el viento de cola daba para obras de las pequeñas y no tanto.

Son días de campaña, está claro. Pero no deberá perder de vista la gestión, que, indudablemente, es la que le ha otorgado el valioso capital electoral con que cuenta. Y que en los días que corren, demanda la mayor atención.

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