La sensatez es mejor aliada que Barrionuevo

Por Hernán de Goñi

El directivo de uno de los principales holdings argentinos no salía de su asombro cuando se enteró, la semana pasada, de que Cristina Kirchner había decidido subir al helicóptero presidencial para hacer acto de presencia en la mesa de negociación con el campo. Ese gesto fue muy bien recibido por los empresarios, porque interpretaron que el Gobierno estaba dejando de especular políticamente con el conflicto rural y comenzaba a sumarlo a una estrategia más sustentable para enfrentar la crisis.

Pasó una semana y por ahora el Ejecutivo no desentonó con la expectativa creada. Ayer cumplió con publicar las medidas prometidas a la Mesa de Enlace, y hoy debe retomar un diálogo que sigue más condicionado por el conflicto del pasado que por las necesidades del presente.

Lo que tiene por delante la Presidenta es una oportunidad. Lo que haga en estos días revelará si la actitud que asumió fue un giro en su gestión, o una excepción. Mientras Néstor Kirchner sigue enfrascado en la pelea electoral (dicho sea de paso, Catamarca sumó un desgaste político innecesario para el matrimonio presidencial, que se expuso en una pelea que no tenía chances de ganar), Cristina necesita todo el viento a favor posible. El campo puede aportar alivio a la economía si lo dejan producir y exportar. Hasta el FMI puede dejar de ser el ogro de la película.

En un año electoral, un plan que al menos responda a la sensatez puede ser un mejor aliado que Luis Barrionuevo y Ramón Saadi.

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