La sensatez, un capital cada vez más escaso

Por Fernando Gonzalez

El ministerio de Salud reportó ayer en su página web 12.943 casos confirmados de dengue autóctono en el país. Además, hizo constar 774 casos importados y 3 casos hemorrágicos. Dejemos aparte las cifras extraoficiales de las organizaciones civiles que hablan de unos 40.000 casos. Sin embargo, para los Kirchner, todos estas cifras no fueron suficientes como para considerar necesaria una ley de emergencia sanitaria a escala nacional.

La ley se estaba votando anoche en el Senado, consensuada entre el bloque de legisladores oficialistas y los de la oposición. Una dosis de sensatez en medio del fragor de la campaña electoral para convertir una tragedia nacional en una cuestión de Estado.

Cuentan que fue Néstor Kirchner quien se alarmó por lo que anticipaban los noticieros de TV y que a la Presidenta le tocó hacerle el llamado telefónico al senador kirchnerista Miguel Pichetto para detener la ley que iba a recibir media sanción. La excusa fue que se iba a complicar la imagen argentina en el mundo. Un argumento que remite a los tiempos más negros de la Argentina. A veces, las decisiones guiadas sólo por el cálculo político le pueden hacer más daño a la sociedad que los mosquitos y las larvas infectadas por esta plaga llamada dengue.

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