Las sensaciones de Hermes Binner

No es una novedad que el mandato de Binner tiene todos los síntomas de un proceso agotado, asfixiado por las cuentas provinciales que no cierran debido a un gasto descontrolado lo han llevado a mantener relaciones cuando menos cuestionables con los Kirchner traicionando en el camino a muchísimos votantes, las promesas de campaña incumplidas se acumulan a medida que pasan los días y las últimas declaraciones del gobernador.
No es una novedad que el mandato de Binner tiene todos los síntomas de un proceso agotado, asfixiado por las cuentas provinciales que no cierran debido a un gasto descontrolado lo han llevado a mantener relaciones cuando menos cuestionables con los Kirchner traicionando en el camino a muchísimos votantes, las promesas de campaña incumplidas se acumulan a medida que pasan los días y las últimas declaraciones del gobernador, poco tiene que ver con la realidad a la que nos enfrentamos diariamente todos los santafesinos.

Luego de una manifestación contra la inseguridad realizada en las puertas de la Gobernación por un grupo de vecinos, el mandatario socialista relativizó la incidencia de ese problema en su provincia. Aseguró, en declaraciones al diario La Capital de Rosario, que "en materia de seguridad, hoy Santa Fe no tiene realmente graves problemas" y consideró que lo que se vive en cuanto al tema "es una gran sensación".

"Obviamente hay que ayudar a la gente para que todos estén más protegidos, pero acá no tenemos asaltos bancarios ni secuestros de personas", argumentó Binner, aunque admitió que "lo que abundan son los arrebatos, que muchas veces se realizan con motos robadas".

Si tomamos al pie de la letra las palabras del gobernador, los santafesinos no tenemos porque quejarnos, no te matan por un par de zapatillas ni te secuestran en la puerta de tu casa, ni te cortan una falange si no tenés con que satisfacer las demandas de los delincuentes como sucede en el gran Buenos Aires.

Lo que Binner parece olvidar es que la tasa de criminalidad en Santa Fe es preocupantemente alta, el año pasado se registraron más de 120 crímenes por robos, ajuste de cuentas o peleas por distintas cuestiones. Y en lo que va del año se han producido 31 homicidios datos incuestionables para comparar a la capital de la provincia con forma de bota, como lo hacen los colegas de esa ciudad, con San Pablo de Brasil y Cali en Colombia, en cuanto a la tasa de violencia.

No es un tema menor que en los últimos días se produjeron renuncias de altos cargos provinciales como es el caso del ex ministro Cuenca y el secretario de seguridad Iparraguirre, quienes fueron desvinculados de sus funciones por ciertos casos de corrupción así como también buenas cuotas de inoperancia.

Llama la atención que el gobernador y su gestión se asemejen cada día más al ejecutivo nacional, escondiendo detrás de frases más que desafortunadas la realidad de una inoperancia manifiesta. Quizás el hecho de vivir protegido por custodios le impida a Binner entender que es lo que preocupa y tanto a los habitantes de la provincia, los santafesinos no debemos esperar igualar los índices de criminalidad del gran Buenos Aires para demandar por lo que es un derecho legítimo de todos, vivir en paz. Si el gobernador no es capaz de ver esto, es quizás el momento que dé un paso al costado y permita que se ocupe de este flagelo alguien capacitado, por lo menos, para reconocerlo como tal.

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