Señales hacia 2011

Es probable que de a poco, la secuencia lógica de la política en general se aleje de la doctrina kirchnerista. Es que no son pocos los analistas y encuestadores que piensan que quienes se aferren a esos rígidos dogmas, sean justos o no, de seguro les esperará una gran derrota en las elecciones de 2011.
En Centenario, el quiebre del oficialismo muestra a las claras que más allá de justificar acciones de gobierno y legislativas, existen aspiraciones de posicionamiento político en cada paso que se da, dentro de un escenario que asoma negativo para las políticas públicas y partidarias del kirchnerismo.

Sobre este eje se mueve el concejal por el Frente Democrático por Centenario, Mario Acuña, quien rompió relaciones con el intendente Javier Bertoldi, tras su "voto no positivo" al loteo "Villa Ángela", un proyecto que fue el termómetro y la excusa para medir las lealtades de cada uno de los concejales.

El edil se muestra con un perfil amplio, democrático y ciudadano, como un clásico "abogado de comité". Pero en el fondo, es un emergente que dejó el "viejo MPN", dentro de un espacio político devastado, y no es extraño pensar que una facción del partido provincial se oxigene a través de Acuña.

Hacia afuera, el concejal recibió adhesiones, y su imagen creció por "un gesto" hacia una mayoría que desconoce a fondo cómo se manejan los detalles de las políticas públicas de la ciudad. Una mayoría que le llegan recortes de la realidad, sólo por los medios, y muchas veces distorsionados. Esa distorsión, es producto del prejuicio y la escasa participación ciudadana, que favorece el descontrol público.

Pero hacia adentro, es probable que Acuña sufra el aislamiento de una larga noche, donde no podrá refugiarse en ninguna estructura que ya no cuenta (le echaron a dos de sus funcionarios), por lo que ese gesto hacia "lo popular" se desvanecerá con el correr de un tiempo, que borrará todo.

Bertoldi se encargó de desmantelar todo reducto donde pueda atrincherarse un opositor, sin embargo, no hará nada que atente contra la entereza de la gobernabilidad. El vicepresidente del Concejo Deliberante, el radical Daniel Egea, se autocalificó luego de ganar las últimas elecciones, que el es "el garante de la Concertación", y es por eso que aún no rompió lanzas con el gobierno municipal.

Si Egea pega un portazo, Bertoldi pierde el control real del cuerpo deliberativo y su gestión de debilitará. Y sin control, hasta el mismo intendente puede "caer en desgracia". Incluso, con una suspensión prevista en el artículo 107 de la Carta Orgánica Municipal, de imputársele "irregularidades graves". Pero, si esto sucede, el MPN no tardará en regresar a la Municipalidad en 2011, algo que no quiere Bertoldi ni el propio Egea, ni la mayoría de la oposición al emepenismo.

Después de un tiempo considerable, el jefe comunal entendió que el Poder Legislativo no es una oficina donde ingresan expedientes y salen "aprobados a su placer", sino todo lo contrario. Es un espacio político, de representación elegida por el voto popular y, como dice la misma palabra "de conciliar" propuestas, que la mayoría de las veces no son compatibles.

Comentá la nota