Señales que deja la llegada de un nuevo Presidente al Deliberante de Quilmes

El nuevo presidente, Gustavo Filareti, fue subsecretario de Gobierno en el primer tramo del villordismo, y más tarde delegado de Ezpeleta en esa misma gestión, hasta su llegada a la concejalía integrando la lista, también de aquel sector.
A sólo un año de la derrota de aquella experiencia, su llegada a la Presidencia del Deliberante, expresa la profundidad de la crisis política en la cual continua sumergido el Distrito. Veamos:

Se trata de un cambio de escenario que de consolidarse envía varias señales a la sociedad toda.

También pone de manifiesto los límites del intendente Gutiérrez, en materia de construcción de consensos en política.

PRIMERA SEÑAL

El intendente perdió la capacidad de liderazgo político. En lugar de haber aumentado su influencia y prestigio en el ejercicio del gobierno, Gutiérrez perdió a quien fuera el primer candidato en la lista de concejales: Jorge Molina. Además, fue traicionado por el gurzismo, que integrando la Mesa de Unidad aceptó votos del sector con el que acaba de mantener una durísima controversia hasta último momento en la interna partidaria. Por último, el camañismo que no ingresó al recinto mostrándose leal a Gutiérrez, sí acepto integrar la conducción de un Cuerpo que no tuvo cargo alguno para el oficialismo.

SEGUNDA SEÑAL

Del voto ciudadano surge que para gobernar el Deliberante, el Intendente debería sentarse a acordar con otras fuerzas políticas. Ese fue el mandato de las urnas. La llegada de Jorge Molina a la presidencia del Deliberante hace tan solo un año atrás, respondió a esa lógica. Con el anibalo-villordismo fuera del acuerdo, el resto del arco político consensuó la integración de las autoridades del legislativo. A tan solo un año, el Deliberante deja afuera al partido de gobierno e integra al acuerdo político al sector más opositor. Eso en castellano se llama pérdida de poder político.

TERCERA SEÑAL

Con una nueva mayoría de 15 votos que desafían el liderazgo político del intendente Gutiérrez, ya sin control sobre la ejecutiva del Cuerpo, está a solo un voto de una posible suspensión. Se recordará que una medida de ese tipo necesita una acusación y 16 votos.

Desde el punto de vista institucional se trata de una señal de debilidad política para afuera y para adentro del Distrito. Cabe señalar que quedan fuera de la discusión 4 votos opositores más, que actualmente responden al villordismo.

CUARTA SEÑAL

Otra señal la envía el ARI a todos sus electores. Comenzó identificado con el partido de gobierno, integrando un acuerdo legislativo. Desde su rechazo a la reforma fiscal en adelante, las relaciones con el oficialismo no lograron ser recompuestas. La distancia quedó patentizada ayer. El ARI prefiere marcar distancia con el gobierno antes que mantenerse cerca, aún al altísimo costo de aparecer votando con el anibalismo. Ciencia ficción hace tan solo un año atrás.

Cabe recordar que el ARI fue uno de los sectores políticos que sostuvo la resistencia al abuso en tiempos en que gobernó el distrito el anibalo-villordismo.

QUINTA SEÑAL

Una quinta señal la envía Jorge Molina a toda la militancia más cercana al gobierno. Se trata de hombre que encabezó la lista de concejales y que entonces es el primero en la línea sucesoria. Ayer votó en contra del deseo del intendente, que 15 minutos antes de comenzar la sesión, convocó personalmente a Filareti y De Fazio para expresarles el deseo de que el ahora vicepresidente del peronismo, José Migliaccio, fuera consagrado presidente del Cuerpo. Molina no solo voto a disgusto del intendente, sino que además acompañó que el oficialismo no tenga cargos en la mesa de conducción del Concejo.

SEXTA SEÑAL

La sexta señal la envió el camañismo. Integrante de la Mesa de Unidad con Gutiérrez, no ingresó al recinto como gesto de lealtad política aunque sostuvo un acuerdo suficiente con el sector disidente como para garantizarse la vicepresidencia del Cuerpo.

Tanto la actitud de Molina, como la de De Fazio y la de Filareti, deja abierta la duda sobre las posibilidades que un militante tiene de consolidar un acuerdo político con el sector de gobierno.

Una cosa es una alianza con un objetivo inmediato, otra es una construcción de poder territorial. Hasta ahora el poder municipal solo se ha mostrado dispuesto a construir alianzas eventuales. Lo ocurrido ayer en el Deliberante confirma este criterio.

SEPTIMA SEÑAL

¿Por qué Rizzi, Cuestas, Festucca, Tarzian y Burgos votan por Filareti?. Salvo Festucca, los demás son integrantes del grupo de los eternamente agradecidos al anibalo-villordismo. ¿Habrán decidido abandonar su oposición sistemática para pasar a ser el sustento político de Gutiérrez?.

La otra pregunta que cabe hacerse es si en realidad no estaremos ante submarinos aníbalistas minando las fuerzas políticas del gobierno.

Se trata de funcionarios que por su exposición durante el régimen anterior y el repudio cosechado en las urnas, les queda un solo año de mandato con muy pocas posibilidades de permanecer con vida política. Lo más probable es que un par de pantuflas los esperen en el living de su casa para mirar la realidad por televisión.

LA SORPRESA DEL PERSONAL

Trabajamos para derrotarlos y a un año vuelven... Esta fue la frase que utilizó uno de los trabajadores de planta del Concejo Deliberante cuando se enteró que Omar Majo volvía a ocupar el cargo de secretario legislativo. Según la voz al teléfono, que dijo representar al menos a seis trabajadores, habló de malos tratos y de tratamientos psiquiátricos a los que tuvieron que recurrir algunos empleados. Consideramos persona no grata a este hombre, porque nos genera mucho repudio volver a verlo en su oficina, señalaron.

Fin de la historia...

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