Señalan que la revisión económica del FMI es sólo un paso para volver a los mercados

Diferentes especialistas consultados por lanacion.com destacaron que el artículo IV abre el camino a la renegociación con los holdouts y el Club de París; aunque la evaluación será "técnica", alertaron sobre posibles rispideces sobre el Indec
Tras la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Estambul, el ministro de Economía, Amado Boudou, afirmó que la Argentina "ya volvió a los mercados de capitales".

La exclamación surgió luego de acordar la revisión de la economía, dispuesta por el artículo IV de la Carta Magna del FMI, con el director gerente del organismo, Dominique Strauss-Kahn, y mientras otros funcionarios intentaban avanzar en una solución para la deuda en default. El triunfo que se trajo entre manos el funcionario (y que hoy buscó relativizar) es, sin embargo, sólo un paso en pos del objetivo de conseguir financiamiento externo para el país.

Esa fue la opinión de economistas consultados por lanacion.com , que coincidieron en que el acercamiento al ente crediticio era "necesario" e "ineludible" para la negociación que sí concretaría la vuelta a los mercados de crédito: la renegociación con los holdouts y el Club de París. Con los primeros, la deuda ronda los US$ 29.0000 millones y con el segundo, los US$ 6500.

Además, consideraron que la revisión podría traer aparejada una observación sobre la credibilidad de las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Eso, pese a que -como dijo Boudou- no se trata de una auditoría en profundidad.

"Este acercamiento, positivo para la Argentina, no sólo es conveniente sino necesario", evaluó Rodolfo Rossi, ex presidente del Banco Central, quien consideró que el país sólo cumple una norma legal, ya que estaba "en falta" y mostrando "arrogancia" como miembro del organismo, al no permitir esa revisión anual desde 2006.

Según Rossi, el regreso de la financiación externa en la Argentina será cuando se logre "salir de la morosidad", algo que se trabaja desde Hacienda, donde se estudia una oferta a los bonistas en default. A cambio de eso, se entregarían bonos discount con una quita del 65%.

Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora Ferreres y Asociados, analizó: "El Gobierno tiene necesidades financieras. El objetivo es colocar deuda en los mercados de capitales y no obtener fondos del FMI o el Club de París. Pasar por el FMI es un paso intermedio para negociar con los holdouts y el Club de París, y quizás tener la posibilidad de obtener en el futuro un préstamo de corto plazo". Según Spotorno, esto permitirá al Gobierno mantener su línea de pensamiento acercándose lo mínimo indispensable al Fondo.

Además, recordó el economista, el Club de París puso como condición que el FMI realice esta revisión sobre la economía argentina.

El economista de Econviews, Miguel Kiguel, contestó a la consulta de lanacion.com que con esta actitud, el país "se está acercando al mundo, igualando las reglas del juego, y facilitando el acceso a los mercados, aunque eso no es automático a partir del artículo IV".

Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), hizo dos lecturas posibles del acercamiento: la oficial, de enmarcarlo en la decisión de crear un organismo más flexible, consensuado en el seno del G-20; y la realidad fiscal del año próximo, por los límites del endeudamiento en el sector público.

El economista ponderó como positiva la posibilidad de acceder a otros mercados, así como al mismo Fondo. Aunque aclaró: "el endeudamiento en sí mismo no es la solución, porque después hay que generar capacidad de repago y garantizar el crecimiento, pero tampoco se puede estar sin acceso el sector privado como en la actualidad".

Para Kiguel, el hecho de haber accedido a que el FMI evalúe la situación no tendría demasiados puntos de conflicto en la mayoría de las variables macroeconómicas. Aunque distinto será, auguró, en relación con la inflación. "Creo que será el punto más ríspido, porque, en general, el Fondo hace hincapié sobre la transparencia de las estadísticas. Al revisar, va a tener que decir si hay algún problema de inflación", afirmó.

No obstante, cree que "no puede haber condicionalidades a través de la implementación del artículo IV", en todo caso, habría una observación.

Spotorno, quien tampoco piensa que el Gobierno dé margen al Fondo para determinar políticas locales, opinó que hay una "zona gris" en este punto. "Si bien no se trata de un stand by agreement [un programa, como los que suscribió la Argentina al recibir préstamos del organismo], al hacer una evaluación, depende de la lectura que se haga de ella, se puede considerar una recomendación política. Por ejemplo, si se considera que es generada por un gasto público excesivo".

Argañaraz no cree que haya un cuestionamiento al respecto, pero tampoco que se vaya a pasar por alto.

Un país con crédito. El camino es largo, pero al final del túnel, el financiamiento externo es una esperanza para los negocios en la Argentina, según describieron los economistas consultados.

"Hasta ahora -afirmó Rossi- las necesidades de financiamiento se cubrieron en virtud de esfuerzos locales". Pero otra será la situación cuando se diluya el superávit fiscal, y el impulso de los fondos de la Anses.

"Hoy no hay crédito, y si lo hay, las tasas son demasiadas altas. Los empresarios no pueden obtener créditos de largo plazo", repasó Kiguel. Y agregó: "Con la llegada de fondos [que se conseguirían a tasas más altas que lo logrado por Brasil], una vez saldadas las deudas, se incrementaría la liquidez, con lo cual habría más créditos a tasas más accesibles, subiría la demanda en consumo e inversión, y así la economía se reactivaría más rápidamente".

Spotorno respondió que la obtención de financiamiento, además de tener como primer beneficiario al sector privado en el país, "se reduce la posibilidad de hacer grandes ajustes fiscales en medio de la recesión".

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