Señal en derechos humanos: China reducirá el número de ejecuciones

El vicepresidente del Tribunal Supremo dijo que sólo se usará para delitos muy graves.
En una fuerte señal en materia de derechos humanos, China, el país que más aplica la pena de muerte en el mundo, anunció ayer que reducirá drásticamente la cantidad de ejecuciones y recurrirá a ellas sólo en los casos criminales más graves.

El vicepresidente del Tribunal Popular Supremo (TPS), Zhang Jun, señaló en declaraciones citadas por el diario Legal Daily que el organismo busca mejorar la legislación para restringir estas sentencias.

"Es imposible abolir la pena capital en el país bajo la realidad social actual, pero es importante realizar un esfuerzo para controlar de forma estricta la aplicación de esta pena por parte de los órganos judiciales", señaló Zhang.

Según el vicepresidente del TPS, la sentencia de "pena de muerte con indulto" se usará más en los tribunales con la mejora de la legislación. Esta sentencia permite conmutar la pena capital por cadena perpetua y luego a 20 años de prisión o a penas incluso más leves por buen comportamiento.

"Los departamentos judiciales deberían aplicar la pena capital lo menos posible, y no hay que recurrir a esta sentencia contra aquellos que tengan un motivo para no ser ejecutados", admitió Zhang.

En este contexto, explicó que la pena de muerte se aplicará sólo para "un número extremadamente pequeño" de delincuentes que hayan cometido delitos muy graves o abyectos con consecuencias sociales graves.

Desde que en enero de 2007 el TPS recuperó la última decisión sobre las penas de muerte, ese año fueron denegadas un 15% de las emitidas, y en 2008 se rechazó un 10%, según señalaron fuentes judiciales al diario.

Pero pese a estas reducciones, el año pasado China condenó a un total de 159.020 delincuentes a penas de muerte, cadena perpetua o más de cinco años de prisión, cifra que supone el 15,8% de todas las sentencias delictivas pronunciadas en ese país, agregó el Legal Daily.

Zhang señaló que el TPS está siendo muy cauteloso con casos de asesinatos dentro de una familia o entre vecinos, en los que generalmente se aplica la ejecución, y está usando sentencias menos radicales si el acusado se confiesa culpable o ha compensado a la familia de la víctima.

China es uno de los países más criticados por la comunidad internacional y los grupos de derechos humanos por su aplicación de la pena de muerte, que supera a la cifra combinada del resto de países del mundo donde existe esta condena.

Las autoridades de Beijing no difunden cifras de las ejecuciones que se llevan a cabo, pues esa información es considerada secreto de Estado. Pero según el último informe anual de Amnistía Internacional sobre el tema, conocido hace pocos meses, en 2008 fueron ejecutadas 2.390 personas en todo el mundo, 1.718 de ellas en China, es decir, un 72% del total.

La pena capital se aplica ahora en el país asiático incluso para delitos no violentos, como corrupción o evasión fiscal.

El vicepresidente del TPS señaló que la pena de muerte ha contado en China con un fuerte apoyo durante más de 5.000 años, y que este castigo se ve entre la población como un "ojo por ojo, vida por vida".

China, Irán y Estados Unidos concentran un 80% de las ejecuciones que se llevan a cabo cada año, según datos de Amnistía Internacional, pero el país asiático supera con creces a los otros dos. Según recordó ayer el diario The New York Times, en EE.UU. el año pasado la pena de muerte se aplicó en 37 casos.

Comentá la nota