Senadores cash: cuánto recaudan en un mandato

Es difícil saber con certeza cuánto dinero manejan los senadores bonaerenses. La cantidad asignada a cada legislador está directamente relacionada con la función dentro del organismo, según explican a La Tecla fuentes legislativas.

En la jerga del Senado hay tres tipos de funcionarios: los rasos (opositores y oficialistas sin protagonismo), los de segunda clase (operadores oficialistas dentro de la Cámara) y los de primera categoría (la denominada mesa chica).

Teniendo en cuenta esta situación, y en base a declaraciones de varios empleados del Senado consultados para la elaboración del presente informe, proponemos estimar cuánta plata recauda un senador provincial durante los cuatro años que dura su mandato.

Esto incluye el dinero obtenido por sus dietas, pero también el proveniente de subsidios, nombramientos y viáticos. Casi cinco millones y medio de pesos por cabeza es el total de dinero que se llevan.

Las cifras que se presentan en el releva-miento son de carácter estimativo, y fue-ron obtenidas mediante los testimonios de las fuentes y los documentos oficiales de la Cámara alta bonaerense.

Dietas altas, poco tiempo de trabajo

Las dietas de los legisladores son fijas y se distribuyen de manera igualitaria, sin que importe a qué fuerza política respondan.

Un senador gana cerca de 10.000 pesos por mes sólo en concepto de retribución. Esto significa 2.000 pesos menos que el gobernador Scioli (12.000), 3.500 pesos me-nos que la Presidenta (13.500) y alrededor de 1.500 pesos menos que un ministro bonaerense (entre 11.000 y 12.000).

La cifra correspondiente a la dieta puede variar, dependiendo de las cargas sociales correspondientes.

Otro de los ingresos que perciben los

senadores bonaerenses es el correspondiente a viáticos y movilidad. El importe es elevado y, en algunos casos, justificado por la cantidad de viajes que debe realizar un funcionario de estas características por temas referidos a la gestión legislativa.

Se estima que en la mayoría de los casos los legisladores solamente utilizan una pequeña parte del monto total otorgado para viajar (por lo abultada que es la cifra) y el resto queda como adicional a la dieta.

“En la cuestión de viáticos estamos ha-blando de alrededor de 10.000 pesos por senador. Es una suma importante y muy difícil de gastar en forma mensual sólo para viajar”, expresa un empleado legislativo.

Según agrega la fuente, “cerca de un 20% del total es lo que verdaderamente se destina a los viáticos”. De esa declaración se desprende que un senador gasta, pro-medio, para viajar 2.000 pesos, mientras que tiene destinados 10.000 para tal fin. Los 8.000 restantes son cobrados a la Cámara mediante la presentación de tickets de peajes, combustibles y comida.

Es importante señalar que la cantidad de tiempo que un senador invierte en su trabajo es infinitamente menor que la de cualquier funcionario provincial. Se sabe que muchos parlamentarios, pese a asistir a las sesiones, apenas pisan el Palacio legislativo una o dos veces a la semana, y en contadas oportunidades asisten a las reuniones de comisión

El contraste con la realidad es abrupto si se lo compara con las horas de trabajo de cualquier empleado público provincial. Estos trabajadores tienen una carga horaria, promedio, de ocho horas diarias, lo que al año implica, sólo de lunes a viernes, un total de 1.920 horas de trabajo.

El dinero de más

Mencionamos el manejo que se haría con los viáticos. Pero esto no representa el mayor caudal de ingreso para un senador.

Además de su dieta y los viáticos, cada legislador dispone de entre 120.000 y 150.000 pesos anuales (dependiendo de las categorías mencionadas con anterioridad) para entregar en concepto de subsidios. Estos pueden ser destinados a organismos, hasta 15.000 pesos, y a personas, hasta 5.000 pesos.

El objetivo de los subsidios es ayudar a fundaciones o personas en situaciones de gravedad económica. Pueden destinarse tanto para la compra de libros para una biblioteca como para asistir a una madre con un hijo enfermo.

Las ayudas económicas, en primera instancia quedan a consideración del propio senador, quien mediante un proceso administrativo solicita el monto requerido ante las autoridades de la Cámara.

En el mes pueden destinar entre 12.000 y 15.000 pesos a este fin. La trampa para quedarse con un dinero de más también se presentaría en esta operación.

“El senador solicita un monto, pero entrega uno mucho menor. Acordado con la entidad o la persona, que acceden por necesidad, se firma un recibo de cobro por el monto total. Entonces, sobre 12.500 pesos que pueden entregar al mes, hacen efectivo el destino del 30%, y se guardan lo que queda”, relata a La Tecla la fuente legislativa. Es decir, casi 9.000 pesos pasa-rían a engrosar los 18.000 recaudados en concepto de dieta y viáticos.

La operatoria parece repetirse en varios rubros. El último y el más rentable es el de los nombramientos (ver cuadro aparte).

Mediante estas operaciones un senador lograría recolectar unos 7.500 pesos por asesor al mes. Este número se agiganta notablemente si se multiplica la cifra por los doce asesores que supuestamente pueden tener los legisladores: 90.000 pesos en sólo treinta días.

Pasando en limpio todos los números presentado en este informe se deduce que un legislador de la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires alcanza, durante los cuatro años de su mandato, una fortuna, que le permitiría no trabajar durante años.

Teniendo en cuenta el dinero proveniente de dietas, viáticos, nombramientos y subsidios, un senador alcanzaría a ganar alrededor de 109.000 pesos por mes. En un año, esa cifra se transformaría en 1.300.000 pesos. Por lo tanto, durante to-da su gestión legislativa, un senador podría recaudar casi 5.200.000 pesos.

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