Senado: "Rumores" por el cambio de su Reglamento y el caso de Randazzo

Un tropel de rumores se disparó en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires luego que el Senado provincial modificara su reglamento interno por expreso pedido -dicen- del vicegobernador Balestrini, con sensibles cambios que regulan la relación entre ese cuerpo y el Poder Ejecutivo, y que los involucrados en la reformulación se enteraron literalmente por los diarios.
Más allá de las razones institucionales que pueda invocar la dirigencia política, en este caso los impulsores del oficialismo de la reforma en el Senado sobrevuela, imponiéndose, aquellas razones que surgen más bien de un sentido más práctico.

Operar una modificación del reglamento interno de una Cámara legislativa invocando artículos de la constitución, como resulta en este caso, no parece ser una razón suficiente, aunque debería serlo. En todo caso nunca debería haberse operado el cambio si era anticonstitucional. Así que, entonces, el proyecto tiene un sentido práctico, antes y ahora.

El antecedente es reciente, en plena puja PJ con el felipismo, en la época en que Felipe Solá era el primer mandatario, los diputados PJ con opositores de aliados modificaron el reglamento interno de ese Cuerpo para que pudiera existir la licencia especial, como en el Senado, con la idea de poder operar cambios en la composición del cuerpo ante el paso al Ejecutivo sin renuncias de integrantes que no renunciaran a sus bancas.

El centro de la disputa lo ocupaba el entonces jefe de gabinete de ministro Florencio Randazzo quien no presentaba la renuncia para no permitir el ingreso de un legislador que engordaba las filas opositoras a las del gobernador, el píntense Humberto Blas.

Ahora, tres senadores electos están involucrados y en la disyuntiva de optar entre el ministerio o la banca, tres titulares que por extensión involucran a los tres suplentes. Los titulares Gustavo Pulti, Cristina Álvarez Rodríguez y Ariel Franetovich deberían decidir si seden sus bancas a los suplentes Osvaldo Goicoechea, Roque Cariglino y Elida Villa de Bartolleti, respectivamente, por cuatro años.

En al ola de rumores e interpretaciones variopintas que disparó al medida, aparece otra que señala como motivo de la jugada que las autoridades del Cuerpo reclaman ser notificados ante los ofrecimiento que parten del Ejecutivo para algunos de sus miembros. Una modalidad que en las últimas convocatorias, ni siquiera fue contemplada.

No obstante, en última instancia, todos los consultados por este portal admiten que hay dos destinatarios directos de los cambios operados en el reglamento, al igual que Randazzo en diputados aquella vez. Cristina Álvarez Rodríguez, por un lado, ministra de Infraestructura de la provincia, un Ministerio que la tercera siempre le tuvo ganas y, por el otro, el intendente de Mar del Plata, Gustavo Pulti, quien ante una eventual licencia especial deja condicional en el cuerpo a quien hoy preside la bancada del PJ/FpV y aspira a continuar en el cargo.

La sola presencia en el recinto del miembro titular da por finalizada la licencia otorgada, con mayoría holgadas no se corre prácticamente riesgo pero ahora el Senado tiene todo finito, los ajustes hay que hacerlos antes de partir, y se sabe que detrás de "los equívocos se vienen los perjuicios". Pretenderían evitar, así, el ‘efecto Monzó’. Es decir, la convocatoria de legisladores que se cruzan al Ejecutivo del que después se van –echados o no, pero molestos al fin- y naturalmente se enrolan en las filas de la oposición.

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