En el Senado funciona el régimen de reparto

En el Senado funciona el régimen de reparto
El oficialismo se quedó con la presidencia de las comisiones consideradas "de gestión" y a cambio cedió a la UCR el control de otras seis. Los ganadores y perdedores en la conformación de la nueva Cámara alta.
El kirchnerismo acordó con el radicalismo retener la presidencia de las comisiones de la Cámara alta consideradas "de gestión". En cada una de ellas los suyos también serán mayoría. A cambio de esto cedió a la UCR la titularidad de seis comisiones. Dos más de las cuatro que tenía antes del 10 de diciembre, fecha de la renovación parlamentaria. Con esta negociación el oficialismo se aleja de un escenario que lo obsesionaba: una posible derrota a manos de la oposición. La nueva composición del cuerpo mostraba que los legisladores que responden al Gobierno y los opositores se dividían en dos grandes agrupamientos de 35 senadores cada uno. Entre esos dos conglomerados los parlamentarios del PJ por La Pampa, Carlos Verna y María Higonet, se convierten en la llave que destraba cualquier empate. Con los acuerdos formalizados la semana pasada entre el kirchnerista Miguel Ángel Pichetto y los radicales Gerardo Morales y Ernesto Sanz, el oficialismo no sólo despeja cualquier incertidumbre que pudiera suceder en la sesión preparatoria –en la que se eligen autoridades del cuerpo– sino que también avanza en negociaciones individuales con cada uno de los bloques opositores. Algo que, en principio, piensa realizar durante esta semana.

El miércoles por la noche, un día después del pronunciamiento de la bicameral que decidió la remoción de Martín Redrado de la presidencia del BCRA, Morales y Sanz se acercaron hasta las oficinas que Pichetto tiene en el tercer piso del Palacio Legislativo.

Los radicales estuvieron de acuerdo en que el Frente para la Victoria retenga las presidencias de las comisiones de Asuntos Constitucionales, donde continuará el santacruceño Nicolás Fernández; de Presupuesto y Hacienda, que seguirá dirigida por el bonaerense Eric Calcagno; de Relaciones Exteriores, que tiene al frente al porteño Daniel Filmus; y de Acuerdos, en la que se mantendrá el chubutense Marcelo Guinle. El kirchnerismo también retendrá la presidencia de la Comisión de Defensa, puesto para el que aún no definió un candidato.

Pichetto vio con buenos ojos que los radicales aumenten su representación institucional presidiendo las comisiones de Educación y de Legislación General. El cordobés Ramón Mestre estará al frente de la Comisión de Educación reemplazando a la kirchnerista Blanca Osuna.

La UCR todavía no tiene definido quién de los suyos estará al frente de Legislación General. Al frente de las otras cuatro comisiones que dominaban los seguidores del partido fundado por Leandro Alem, continuarán los mismos senadores. Así es que el formoseño Luis Naidenoff estará en Derechos y Garantías; el entrerriano Arturo Vera, en Industria y Comercio; y Pablo Verani, en Ciencia y Tecnología. En el diálogo que mantuvo con los radicales, Pichetto vio con buenos ojos que la oposición tenga mayoría en las comisiones que no son presididas por el oficialismo.

A pesar de que, en declaraciones a la agencia oficial de noticias Télam, Pichetto adelantó que de no llegar a un "acuerdo razonable" con el resto de los bloques opositores el tema se definirá "en el recinto" el 24 de febrero, día de la preparatoria, lo cierto es que el acuerdo con el radicalismo –segunda fuerza en el Senado– le facilita las negociaciones con el resto.

De hecho, esas bancadas, entre ellas el Peronismo Federal, no descartaban pelear por la presidencia provisional del cuerpo. Para ello esperaba contar con el voto radical, algo que finalmente no ocurrirá. Al igual que en la Cámara baja, aquí los radicales no son partidarios de intentar arrebatarle al kirchnerismo el cargo que actualmente ocupa el bonaerense José Pampuro.

El radicalismo se garantizó que el pampeano Juan Carlos Marino ocupe la vicepresidencia primera del Senado. De cómo concluyan estas negociaciones dependerá la suerte del oficialismo en un año clave para su gestión.

En principio, una de las piezas más duras de roer, pero no imposible, es Verna. Lo primero que dijo el pampeano cuando se presentó en una reunión de la Cámara alta fue: "No soy oficialista ni opositor". Definición que de tan amplia puede alentar a unos y a otros.

Comentá la nota