El Senado congeló el impuestazo tecnológico

No hubo acuerdo por el texto aprobado en Diputados y volvió para ser tratado en Comisión Tendrá que volver a la Cámara baja. Hay pelea por notebooks y aires acondicionados
El proyecto de ley con media sanción de la Cámara de Diputados que grava con Impuestos Internos y duplica la tasa del IVA para una serie de productos electrónicos y electrotérmicos de uso doméstico se congeló en el Senado, por una serie de desconfianzas mutuas dentro del propio oficialismo y del resto de los bloques.

El proyecto fue cuestionado tanto por la oposición como por el Gobierno debido a que en la Cámara de Diputados se modificó un renglón, en el rubro aire acondicionados, por el que resultaba beneficiada una sola empresa.

Pero esto es sólo la punta del iceberg, y ayer en una breve sesión que precedió al informe del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, los senadores decidieron reenviar el proyecto a comisión para un nuevo estudio "exhaustivo".

El dictamen que ahora se cayó y que la semana pasada no consiguió quórum en el recinto, ya había obtenido un número muy acotado en la Comisión de Presupuesto, donde sólo se llegó a un despacho de mayoría con la firma en disidencia del peronista jujeño Guillermo Jenefes.

Por este motivo, no será fácil acordar un nuevo dictamen y mucho menos –tal como daban cuenta algunos rumores que circulaban en sectores empresarios– que el Senado vuelva al texto original del Poder Ejecutivo, gravando también con más impuestos a las notebooks y netbooks que fueron eliminadas del proyecto en la Cámara de Diputados como condición necesaria para obtener los votos de diputados de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, donde se fabrican esos productos.

Es que por el decreto que favorece con quita de impuestos a los productos electrónicos que se produzcan en Tierra del Fuego, los importados y los producidos en otras provincias tendrán que competir con los bajos precios que podrán ofrecer las empresas radicadas en la provincia austral.

En celulares, uno de los productos por los que más se pelea, se trata de un negocio de 10,5 millones de unidades importada frente a unas 200.000 unidades que se producen en el país. Según los empresarios importadores, los planes de expansión local solo incluyen incrementar en 300 mil unidades anuales, por debajo de la necesidad del mercado.

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