La semana que pasó

En Campana, en los últimos días, se supo que el Gobierno Municipal convocaría a la segunda etapa de la ronda del dialogo político, con las áreas ejecutivas del Municipio.
Es una noticia que nos permitirá avanzar en el planteamiento de diversos temas, aunque me llama la atención, que justamente antes de estas reuniones, públicamente se están haciendo menciones a las dificultades presupuestarias de Campana, y también a la falta de envío de fondos por parte de la Provincia, con lo que me generan dudas de que esta segunda ronda de diálogo político pueda ser productiva para aquellos proyectos que requieren algún tipo de financiamiento municipal o provincial.

Por su parte, a nivel nacional, esta semana comenzó el tratamiento de la cuestionada ley de medios en el Senado de la Nación.

En principio, cabe destacar que, a diferencia del tratamiento en sólo dos comisiones del Senado -como lo que queria el Gobierno Nacional-, los senadores han acordado el tratamiento de la misma en cuatro comisiones. En este sentido, es necesario saber que, la menor cantidad de comisiones pretendida, era tanto para evitar debates y cuestionamientos a la legislación como también para agilizar su tratamiento en la Cámara Alta y evitar la fuga de senadores alineados al Gobierno Nacional.

Hasta ahora, los distintos debates que se pudieron ver, reflejan la falta de respuestas a ciertos puntos de la legislación, y también el cambio de posturas en algunos sectores políticos que acompañaron el proyecto en la Cámara de Diputados, como por ejemplo, el Senador Giustiniani.

Todavía quedan algunos días para saber si el proyecto será tratado en la Cámara en el corto plazo, pero ya se comenzaron a correr versiones, sobre la posibilidad de que el Gobierno Nacional no alcance el número de Senadores necesario para aprobarla.

En ese sentido, quiero dejar manifestado mi fastidio a distintos discursos que escuché en la Cámara de Diputados, citando a que ésta ley era una bandera de Raúl Alfonsín que no había podido cumplir en su mandato, y fundaban su acompañamiento a que nuestro querido "Raúl" hubiera querido que se aprobara.

Al respecto, debo decir que conociendo a Raúl Alfonsín, estoy seguro que hubiera querido que se aprobara una ley de medios de la democracia y también que pusieran límites a los monopolioS; pero también estoy convencido que, de ninguna manera, hubiera aceptado que una ley de la democracia imponga "facultades discrecionales" al Poder Ejecutivo que le permitan "condicionar" la libertad de expresión en nuestro país; y tampoco hubiera "acosado" a la oposición con los números de sus Diputados o Senadores, sin antes explicar sus argumentos y escuchar los ajenos.

Ojalá entonces, que el debate y dificultades que están surgiendo hoy en el Senado, sirvan para modificar éstos aspectos de la ley que, en algún momento, nos harán arrepentir de su contenido.

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