Semana para el Culé.

CHAMPIONS LEAGUE - BARCELONA 5 - LYON 2: Mientras en Madrid sufren la eliminación de la Champions, Leo Messi y Cía. se dieron una panzada.
Barcelona goza, se burla y disfruta. "¡Felicidades Barsa! Gracias por la semana que nos está dando el fútbol, primero la eliminación del (Real) Madrid y ahora esto". Ese "esto" al que se refería el Diario Sport en su web era una noche futbolísticamente brillante del Culé. A una panzada de goles que consiguió en 45 minutos. A la clasificación a cuartos de final de la Champions sepultando al Lyon con un abultado resultado, así como el Liverpool arrolló a los merengues un día antes. ¡Semana para el Culé!

Lionel Messi fue el responsable de ponerle la perla al partido (¿quién si no?), de darle ese toque de distinción que sólo un crack como él podría conseguir: bajó de pecho una pelota pisando la línea lateral, empezó a gambetear para el medio, dejó en el camino a Grosso, después al Chelito Delgado, descargó con Eto'o, éste le devolvió la pared con la pausa perfecta, y Leo sólo tuvo que tocarla para poner el 3-0 que duró unos minutos, porque el camerunés enseguida puso el 4-0 que sería inalcanzable para el heptacampeón galo. Henry ya había dejado su sello en dos ocasiones, uno habilitado por un rival. ¿Quién? Cris, sí, el mismo brasileño que en el clásico contra Argentina, el 5/9/01, se metió el gol en contra que le dio el triunfo al equipo de Bielsa. El otro por un jugadón que nació con un sombrero de Messi y continuó en los pies de Eto'o, Xavi y Thierry.

Aunque los franceses lograron descontar dos tantos en el marcador a los dos minutos de la segunda mitad, con el Chelito comenzando a encenderse, no les alcanzó para que los de Guardiola se preocuparan. Porque ahí el Barsa comenzó a manejar la pelota, el Lyon, en su desesperación por recuperarla, apeló al juego friccionado. Y mientras la impaciencia reinaba en la visita, Messi se mostraba, tenía la pelota y desequilibraba. Iniesta le ponía vértigo al ataque. Eto'o y Henry esperaban otra ocasión para seguir gritando. Y Keita le ponía fin a una noche magnífica. El broche a una semana que arrancó el sábado, con el triunfo de los Culé en la Liga y el empate de los de Madrid, que le permitió alejarse a seis en la tabla. Y terminó con el jolgorio del Barsa en la Champions.

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