Top Ten de la Semana

1) Oscar Pagni (El retorno del hijo pródigo)

2) Ariel Ciano (Nada que te nada)

3) Leandro Laserna (Pateando el hormiguero)

4) Néstor Lofrano (En picada)

5) Alejandra Rubianes (Contadora de costillas de GAP)

6) Donato Cirone (Los truchos, mal; los propios, humm)

7) Jacobo Víctor Demsar (Párroco valiente)

8) Alejandro Pellegrinelli (Perfil operativo)

9) Jesús Porrua (A laburar)

10) Alejandra Patuto (Poco torso, menos gestión)

1) Oscar Pagni (El retorno del hijo pródigo)

El escribano del malhumor constante ha decidido retornar al viejo partido radical, aquel al cual le había decretado el fin de su historia. Desengañado de CFK, a quien le reconocía el rol redencional de la política institucional, el ex edil, ex secretario de Gobierno, ex aspirante a candidato a intendente vuelve al trigo, sin la burra pero con la boina calzada. No al estilo del Che, que no sería propio de un escribano, claro.

2) Ariel Ciano (Nada que te nada)

“El hijo de” pasa a ocupar un cargo para políticos de fuste. Demostrando cruelmente el acabóse del semillero de aspirantes a pertenecer de esta administración, asume como secretario de Gobierno. Tiembla Michael Phelps, que el Cholito le ha batido todos los récords: nada como fiscal, nada como defensor oficial, nada en defensa del consumidor. Y seguirá nadando, suponemos.

3) Leandro Laserna (Pateando el hormiguero)

Sale poco a los medios, pero anda en cuestiones probas. Presentó un proyecto para mejorar la vianda en las escuelas públicas municipales (hay que decir que hasta ahora mucha bola no le dan), y quiere ir a fondo con un proyecto destinado a abrir la agenda de las sociedades de fomento. Algunos fomentistas eternos deben estar poniéndose al día con los papeles.

4) Néstor Lofrano (En picada)

Le fue muy mal en la reunión con la comisión de Educación. No pudo demostrar un cuerno y encima se le vinieron los panaderos al cogote por aquello de comprar el pan para los colegios a la panadería del GADA 601. Ni una bien, y había llegado para cambiar la historia.

5) Alejandra Rubianes (Contadora de costillas de GAP)

Vecina que integra los autoconvocados por la seguridad pública, le lleva al detalle la cuenta al intendente de sus dichos sin sustento real. Muy datada, repasa cada promesa, cada incumplimiento, cada fotito al garete. Es útil que alguien marque la cancha y contribuya con el archivo. Para no sentirnos tan solos, claro.

6) Donato Cirone (Los truchos, mal; los propios, humm)

Denuncia al transporte clandestino desde Supetax, y como cualquiera que denuncia, corre riesgos. Le metieron una “molotov” en la sede y zafó de zepelín. En su relato critica al estado comunal que convive o connive con el transporte clandestino, y acepta a regañadientes que los taxis legales dejan mucho que desear.

7) Jacobo Víctor Demsar (Párroco valiente)

No se esconde bajo la sotana ni les muestra a los malos un crucifijo y una Biblia. No. El hombre conoce los bueyes con los que ara y defiende al barrio de verdad. En la misa del jueves 12 fue claro: la detención de una dealer es sólo el principio de una batalla. La guerra habrá que darla entre todos, con la ley en la mano y sin hacerse en los pantalones. Sí, sí, también usa.

8) Alejandro Pellegrinelli (Perfil operativo)

Se ha ganado el respeto de los funcionarios que combaten el narcotráfico en las calles marplatenses. Es correcto, ubicado, no hace aspavientos inútiles y trabaja de manera consistente. ¿Imitadores? Por favor que se anoten, la sociedad los necesita.

9) Jesús Porrua (A laburar)

El senador está reangustiado, pobre. Y, después de tantos años de presupuestofilia, se queda afuera. Chau sueños de repetir plato principal, y se queda sin postre. Bueno, puede debutar trabajando, que todavía no es tarde y se lo ve en buen estado de salud. Que pruebe a ver qué se siente.

10) Alejandra Patuto (Poco torso, menos gestión)

Quedó en llamas por andar poniendo el pecho. Pero lo del busto con fines culturales recaudatorios para el centro de mujeres golpeadas “Goga Galé” es un chiste al lado de su espantosa gestión, donde nadie controla nada, se pagan horas extras que no se trabajan, y un solo empleado municipal carga las tarjetas de unos diez trabajadores del sector. Desastre es un eufemismo, pero es hora del cierre y no hallamos el apropiado.

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