Semana decisiva, el viernes deben presentarse las listas de candidatos.

Comienza hoy el tiempo de descuento para la presentación de listas de candidatos para las elecciones legislativas de marzo. Más que nunca, los nombres que las integren, tanto en el oficialismo como en las listas de la oposición, serán determinantes para los resultados finales. Como se dispondrá de sólidos aparatos, quienes las definen deben sopesar que su integración interpela fundamentalmente a las fuerzas en sí mismas.
Es decir, si se insiste con la reelección de personas en las bancas que se disputan en marzo o se insiste con otras que dejan bancas para ocupar estas en juego, en definitiva se está mostrando poco o nulo recambio, ni hablar de renovación, palabras que transportan un significado que muchas veces no se sabe descifrar; otras, no se puede conjugar. En ambos casos, la experiencia demuestra que la sociedad devuelve el plato que se le ofrece.

En la oposición ésta imposición de una sociedad que hasta ahora le fue esquiva y veleidosa, dejará a muchos interesados en seguir ocupando bancas con las ganas, pero salvo en ellos parece que definitivamente hay consenso amplio de acatar esa exhortación de la ciudadanía; eso más la capacidad para explicitar de una visión distinta de provincia y de la función publica, sin lugar a dudas, será determinante.

En el oficialismo, talvez el más limitado de los dos sectores en pugna, por los tironeos internos en el radicalismo que jaquean al gobierno de Eduardo Brizuela del Moral, que en definitiva es a quien le cargaron la responsabilidad de las definiciones, la conformación de las listas de candidatos implica una complejidad extrema.

Los nombres que elija Brizuela del Moral deben resolver favorablemente el problema de garantizar espacios a los distintos sectores de la UCR y el FCS (caso contrario habrá quienes no trabajarán electoralmente, o peor aun, trabajarán pero en contra), y paralelamente exhibir una renovación, que es lo que le reclama la sociedad a todo el sistema político provincial. Así vista la cuestión, no es fácil el armado que debe terminar el viernes el primer mandatario, porque en principio aparece como un rompecabezas incompatible.

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