Una semana y algo más que doce bancas

El próximo domingo los santafesinos concurrirán a las urnas para elegir la mitad de sus diputados nacionales y sus tres representantes en la Cámara Alta. El papel de Binner, su inesperada acción de riesgo. La subestimación al "Rossismo" y la puesta en relieve de un conjunto de temas que Reutemann no estaba dispuesto a discutir y terminaron siendo eje de la campaña.
La campaña que empieza a terminar deparó algunas sorpresas y confirmó algunas obviedades. Entre las primeras hay que señalar la decisión política de Hermes Binner de salir de su sillón en Casa Gris, y exponerse al riesgo de ser el responsable de lo que – hasta hace un mes- era una casi segura derrota. La participación del mandatario en la campaña suponía eso y mucho más. Sin embargo no dudó en involucrarse, y arremetió contra el pasado con la firmeza de quien sabe que las del próximo domingo, son algo más que una convocatoria a renovar representantes.

Sin lugar a dudas, la posición central que ocupó el gobernador en la campaña, modificó sustancialmente las proyecciones y las posibilidades, ahora reales, de Rubén Giustiniani de imponerse en la contienda del próximo domingo.

Binner tuvo también la capacidad de elegir hacia donde llevar la discusión, y acorraló sin demasiadas salidas posibles, al líder de la oposición provincial a discutir sobre lo que no quiere ni gusta discutir: su pasado en la gestión provincial.

Hasta la intervención de Binner, todos los números conducían a una victoria cómoda de Carlos Reutemann, quien parecía asumir su participación en los comicios apenas como un mero trámite obligatorio para sumarse rápidamente y "después de contar los porotos", a la loca carrera por la sucesión de Cristina. La primera de las encuestas publicadas desde Buenos Aires hablaban de una diferencia nunca menor a 25 puntos entre el ex piloto y el senador socialista. Los números confirmaban la sensación de "circuito de paseo".

La confianza era tal, que el senador rechazó cualquier posibilidad de acuerdo interno con el sector Kirchnerista del PJ santafesino. Una y mil veces, directa o indirectamente , presumió del despiste de Rossi en el camino hacia el 28 de junio.

Y esa parece ser la segunda gran sorpresa que deja esta campaña: Agustín Rossi decidió terminar con la etapa de los matrimonios por conveniencia en el peronismo vernáculo y rechazó, aunque nunca lo confiese en público, el Ministerio del Interior a cambio de bajarse de su candidatura. Para Rossi era el tiempo de enfrentar al "peronismo de los últimos 25 años" y no se quedó en la amenaza.

Más allá de cargar sin complejos con la mala imagen que el gobierno nacional tiene en el territorio de la provincia tras el "affaire 125", Rossi soportó todas y cada una de las presiones que llegaban desde la misma Casa Rosada- generalmente por la vía del dipuoperador oficial Carlos Kunkel- y confirmó lo que se cansó de repetir antes de que se diera bandera de largada: no se bajó de la pelea, y presentó lista a diputados. Y fue por más, a pesar de algunos ruegos desesperados que compartían Kunkel y Reutemann, acompañó a su lista con un más que presentable candidato a senador. El dirigente de los municipales, Claudio Leoni.

Con Binner en la cancha, y Rossi dispuesto a dar pelea, aún a riesgo de licuarse para siempre como figura política ( los primeros indicios apenas lanzada su candidatura hablaban de una intención de votos menor al 4 por ciento ), las cosas se le complicaron seriamente a Reutemann y "el paseo" o " el trámite" pasó a ser "una campaña sucia".

LA GRUESA DIFERENCIA ENTRE LA DIFAMACIÓN Y LA DISCUSIÓN DEL PASADO

Desde que lanzó la campaña en la sala de conferencias de un sanatorio rosarino en cadena nacional , el ex piloto de Fórmula Uno se cansó de responder ante cualquier pregunta que rozara su pasado en los gobiernos provinciales que esta sería "una campaña sucia".

No era nuevo su discurso. En las anteriores tres elecciones que lo tuvieron como protagonista, el senador siempre expuso el argumento de "la máquina de difamar", cómo manera de eludir explicaciones.

Fiel a su estilo, eligió el silencio, las muecas y las nunca demasiadas inteligibles ironías para zafar de los recuerdos. "Que no se olviden que ellos fueron parte de la Alianza", repetía cuando le hablaban de sus políticas de ajuste económico en los periodos dorados del menemismo santafesino.

Reutemann habla de la política cómo si fuera un extranjero. No repara en su condición de antiguo protagonista en la actividad. Sigue diciendo que "la política es sucia", y olvida con increíble rapidez, sus abrazos con Menem, Cavallo, los hermanos Rhom, su ahijado político Jorge Massat, Eduardo Duhalde o su largo romance de acuerdos con Nestor Kirchner

"Mienten, son una máquina hitleriana de mentir", llegó a decir en una ocasión, cuando alguien se atrevió a preguntarle por sus responsabilidades en la privatización del Banco de Santa Fe, o sus firmas en los Pactos fiscales que afectaron severamente los ingresos corrientes de la provincia. Ni hablar de las causas Inundación 2003, o de los fusilamientos del 2001.

Precisamente Binner fue el encargado de reponer sobre la mesa de debates esos temas. Nunca desde la descalificación personal, pero si desde la demanda de una respuesta. Lejos de cualquier estatura adecuada, el Senador comenzó a demostrarse nervioso y además de declarar una especie de guerra personal con frases melodramáticas como " mi relación personal con el gobernador no tiene retorno", se empecinó en lanzar una serie de hipótesis sobre lo ocurrido en el pasado, que nunca terminaron de convencer al electorado.

Y no es el único que elude hablar del pasado. En un reportaje radial a comienzos de esta semana, la candidata a diputada nacional de Santa Fe Federal ,Celia Arena, no dudó en responder que "El pasado es Marketing" y agregó libre de lengua : lo "único que vale es pensar en el futuro".

-¿Daniel Germano es el futuro? , le preguntaron, en referencia a los servicios prestados por el primer candidato a diputado de su lista , en los ministerios de Hacienda y Educación durante los gobiernos de Reviglio y Reutemann.

– "Germano es el futuro, el pasado y el presente", respondió ligera , corroborando la levedad con la que su sector pretende abordar temas tan delicados como las inundaciones, las privatizaciones, el vaciamiento del Banco de Santa Fe o las designaciones de represores procesados por delitos de lesa humanidad, a cargo de la Seguridad Pública durante sus gestiones.

En este terreno, el peor papel lo cumplió el mismísimo líder del sector, sentado a la mesa de Mirta Legrand, a comienzos de esta semana: Inesperadamente, la diva de los mediodía argentinos, decidió encarar al ex gobernador sobre sus asuntos pendientes. Y cuando lo arrebató puntualmente con el tema inundaciones, Reutemann dijo "no saber" si habían existido o no recursos para cerrar el segundo tramo de la defensa oeste de Santa Fe por dónde entró el Salado . Y profundizó su natural manera de descargar responsabilidades en los demás diciendo que "habría que preguntarle al gobierno anterior al mío" en referencia a la primera gestión de Jorge Obeid. Fiel a sus estilo, el diputado nacional Obeid guardó su habitual silencio reverencial frente a la imputación.

"No me acuerdo", dijo Reutemann cuando le preguntaron si reconocía la autoría de una carta enviada a Obeid – y que fuera publicada el pasado domingo por este portal- instándolo a privatizar el Banco Provincial de Santa Fe.

Una amnesia selectiva parece afectar al ex gobernador cuando se le pregunta por el pasado. Al punto que negó haber dicho alguna vez " que había visto algo raro" una vez rechazada la propuesta presidencial que le había formulado Eduardo Duhalde en 2002.

"Estos días serán eternos" dijo hace una semana en la página tres del matutino más importante del país. Es que cada día le supone la obligación de responder a preguntas incómodas. El plan era otro: erigido como "salvador del campo", supuso que la campaña iba a consistir en surfear la coyuntura con el apoyo de los Multimedios nacionales enfrentados a los Kirchner y que sus ojos azules y su sonrisa bonachona iban a alcanzar.

No se le escuchó nada más durante la campaña. Ni un repaso de su disimulada paupérrima gestión legislativa. Ni una propuesta global al problema "del campo", ni una sola promesa destinada al electorado para que se ilusione con su renovada representación en el senado. Nada. Apenas la queja de las campañas sucias, y su reconocida habilidad para deshojar con absoluta precisión, la "complejidad" de la coyuntura agropecuaria, y los desaciertos del gobierno de Nestor y Cristina. Para Reutemann, explícitamente, las elecciones son la hora de contar porotos, y el electorado un mercadito al que se roba, y en esta ocasión, con ladrones que le compiten.

LA HORA DE CONTAR LOS POROTOS Y "ROBAR DEL MISMO MERCADITO"

No es el título de una partida de truco, ni la crónica de un delito menor. En estos términos y utilizando estas metáforas, Carlos Reutemann encaró la campaña y la eventualidad de una victoria cómoda y segura. A las frases las dijo en abril, apenas conocida la decisión de la presidencia de adelantar los comicios nacionales para junio.

Seguro vencedor, Reutemann hablaba de "contar los porotos", y desde esa lógica individual, resumir de que modo se resuelven los asuntos políticos en Santa Fe. Para el "Lole", lo que importa es eso: cuantos porotos va a contar el domingo a la noche. Y una vez contados, empezar con la campaña presidencial. Los problemas de la provincia son un asunto, más allá del campo, que parecen no importar demasiado en su agenda.

Cuando las proyecciones de Giustiniani crecían, y Rossi empezaba a dar muestras de alguna consideración de importancia en el electorado, dijo : "tenemos una estrategia débil en el peronismo santafesino. Si juntáramos los votos de los dos sectores, saldríamos primeros", más explícito aún : "Con Rossi robamos del mismo mercadito", sentenció.

Las últimas encuestas confiables, muestran un escenario de paridad entre Rubén Giustiniani y Carlos Reutemann. Incluso los encuestadores más cercanos al ex piloto admiten por lo bajo que " se gana o se pierde por tres o cuatro puntos".

El socialismo publicó hoy su último muestreo, que lo ubica a Giustiniani en primer lugar, con casi cuatro puntos de ventaja sobre Reutemann. Lo mismo dicen Andres Mautone y Nueva Comunicación.

En cualquier caso, la única certeza respecto a los números del domingo es que no será la victoria aplastante del reutemanismo que se presumía en un principio, y que Agustín Rossi hará una mucho mejor elección que la que se preveía.

Si finalmente los votos que obtengan Rossi y Leoni son los que le faltaban para revalidar su condición de invencible en Santa Fe, Reutemann tendrá que revisar cuales fueron sus propias responsabilidades en la negativa de un acuerdo.

Y si los números del Frente Progresista consiguen imponerse, estaremos ante el cambio de paradigma electoral en Santa Fe. Ya no sólo serán gobierno, cómo desde hace un año y siete meses, sino que habrán conseguido con Hermes Binner a la cabeza, romper con la mitología del viejo peronismo omnipotente que aún se expresa en el senado provincial

Entonces quizás, las luces de las cámaras porteñas empiecen a elegir otro rostro santafesino para promover una alternativa nacional en el 2011.

Comentá la nota