Semáforos inteligentes

En el año 2001 se colocaron en Luján 19 semáforos alternadores, que servían para regularizar el tránsito y prevenir los accidentes. Aunque sólo funcionaron hasta mediados de 2003, todavía quedan algunos "semáforos inteligentes" colocados en distintas esquinas de esta ciudad. Emilio Frascaroli, director de Tránsito durante aquella época, sostuvo que "trajeron muchas soluciones".
Hace aproximadamente ocho años se colocaron en Luján los "semáforos inteligentes". En 2001 se ubicaron 19 de estos alternadores en calles céntricas, en intersecciones de barrios y en las "famosas cinco esquinas", según informó Emilio Frascaroli, director de tránsito en esa época, quien sostiene que "trajeron muchas soluciones".

Frascaroli explicó que en ese tiempo eran muy necesarios los semáforos en Luján y que también se estaba pensando en colocar lomadas. Sin embargo, reconoció que los lomos de burro tenían un gran inconveniente cuando los bomberos necesitaban tener una vía de escape. "Por un lado ayudaban al control del tránsito y por otro lado perjudicaban a los bomberos. Entonces apareció una firma que ofreció los alternadores y nosotros los colocamos", comentó.

El ex director de Tránsito contó que, en aquellos años había muchas ofertas y distintos fabricantes de semáforos: "En ese momento todo lo que se hacía eran semáforos mecánicos y, entre las cosas que ofrecieron, aparecen los electrónicos, que brindaban un 99 por ciento más de seguridad que los mecánicos, eran más baratos, tenían mejor mantenimiento y la posibilidad de que no fracasaran por cualquier tipo de problemas". Además, indicó que el costo de estos elementos era un 50 por ciento menor al de los semáforos mecánicos, "tanto en capital como en mantenimiento".

Luego de funcionar con normalidad durante todo 2002 y parte de 2003, los "semáforos inteligentes" dejaron de trabajar. "Les empezaron a cortar los cables, pasaban con los camiones grandes y los rompían. Además, en ese mismo momento empezó a decaer la parte económica, se dio todo paralelamente. Entonces, antes, cuando se rompía un semáforo podían poner dos nuevos y cuando entra en juego la parte económica, se rompía un semáforo y no se podía poner el que se rompía", desarrolló Frascaroli.

¿CÓMO FUNCIONABAN?

Este tipo de semáforos tenía dos luces de advertencia: un círculo de color amarillo, que informaba que el paso por la esquina estaba permitido, y una flecha de color rojo, que se encendía para advertir al automovilista cuando desde el otro lado del cruce se acercaba algún auto. Frascaroli también explicó su funcionamiento: "Había sensores que estaban colocados más o menos a 50 o 55 metros de la intersección de la calle. Cuando un vehículo llegaba a ese lugar de la intersección, el semáforo se ponía en amarillo, lo que significaba que estaba dando la libertad de paso. Cuando el auto pasaba los 25 metros ya empezaba la luz intermitente, para que parara y cuando llegaba a muy pocos metros de la calle estaba en rojo. Además, estaban acompañados todos, a muchos metros de anticipación, por un cartel que informaba la velocidad que se debía llevar de acuerdo al color del alternador, pero esos carteles los arrancaron rápido".

El ex director de Tránsito comentó que se había realizado un cálculo de recursos que demostraba que mientras un semáforo mecánico frenaba alrededor de ocho autos, el alternador permitía que se detuvieran tres, porque estaban pensados para liberar y regularizar el tránsito. "El alternador en Luján no se supo entender, porque tenían la particularidad de prever que se pudiera producir un accidente", dijo.

TODAVÍA ESTÁN EN PIÉ

Aunque hace aproximadamente 6 años que están fuera de funcionamiento, actualmente permanecen colocados algunos "semáforos inteligentes". Por ejemplo, hay uno en la esquina de Mariano Moreno y Almirante Brown, otro en Alsina y Juan B. Justo y uno más en la intersección de General Paz y Almirante Brown. Este último todavía funciona, pero no de la manera en que debería hacerlo.

Frascaroli defendió su decisión de haber optado por colocar alternadores en la ciudad de Luján: "Creo que fueron una medida bien tomada, tal vez nuestro error fue que los colocamos mal, tal vez nos equivocamos en la altura, los tendríamos que haber elevado un metro más, para que los camiones no se los llevaran por delante. Yo creo que funcionaron bien y que eran una solución buenísima para el tránsito".

Los espejos

Paralelamente a los alternadores, aparecieron en Luján los espejos reflectivos. Frascaroli explicó que este sistema era muy útil porque los costos de mantenimiento "eran cero" y porque servían para "saber quién venía por la otra calle". Además, el ex director de Tránsito informó que, aunque la idea original era colocar seis de estos elementos, sólo se ubicaron tres: "Se colocaron en 9 de Julio y Lavalle, lo que representaba una ventaja maravillosa para orientar al tránsito, el segundo se colocó en Rawson y Doctor real, lugar en el que había un choque por día, y también se colocó otro en el barrio de la estación. Los otros tres quedaron tirados, no se pudieron colocar". "Lo único que se necesitaba era contratar a una persona que se encargara de cuidarlos, pero los rompieron, los tacharon, los escribieron y después los sacaron", concluyó.

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