"El sello FR es una marca muy impuesta en la sociedad"

"El sello FR es una marca muy impuesta en la sociedad"
Claudio Viña, candidato a diputado por Fuerza Republicana. El edil se encolumna tras la línea neoliberal de los Chicago Boys. En el afiche, se repite la misma foto que en 2007. Las renuncias
PROFESION contador público nacional.

HOBBY le gustan todos los deportes, especialmente el fútbol y el ciclismo.

EDAD 45 años.

FAMILIA está casado con Silvia Marcé y tiene tres hijos (de entre 17 y 7 años).

El lunes pasado, Nicolás Viña cumplió siete años. Su padre, el concejal Claudio Viña, le regaló una bicicleta, pero el niño esperaba un celular. Más que por una brecha tecnológica, el concejal bussista justifica la decisión en la necesidad de compartir momentos y espacios con su hijo.

El candidato a diputado nacional por Fuerza Republicana se siente cómodo en secundar nuevamente a Ricardo Bussi; hace dos años, el postulante al Senado se presentó para ser gobernador y él, como intendente. De esa época quedaron guardadas las fotos que ahora aprovecharon para los nuevos afiches, sólo cambiando los cargos, como una forma de ahorrar.

"La gente me dice: 'estás igual' -asevera repitiendo el tono de una conocida publicidad-. Lo real es que el sello FR es una marca muy impuesta en la sociedad; uno no tiene que salir a decir quién es ni qué es el partido. Si uno lo aprovecha bien, lo puede potenciar, pero no hay que quedarse sentado esperando. Ya sabemos que se puede ganar una elección o sacar 40.000 votos como en 2007".

Identificado plenamente con el neoliberalismo, se siente un "Chicago Boy" sin haber podido estudiar en los Estados Unidos, aunque aclara que no defiende al menemismo de los 90, sino a una mínima intervención en la economía por parte del Estado, el cual sí debe dedicarse a los servicios esenciales para la sociedad. "Sólo debe actuar donde no haya oferta de mercado, pero no como ahora, que quiere apropiarse del dinero por vía de retenciones, de impuestos y de apropiación de cajas jubilatorias, para después entregar subsidios y fijar hasta el precio del pollo. El mercado busca quedar bien con el poder y pierde transparencia: así justifica pagar bajos salarios. Yo prefiero salarios altos y que la leche valga lo que tenga que valer. Queremos que el dinero público vuelva en algo productivo para la sociedad", afirma.

A partir de su formación profesional, es lógico que el kirchnerismo sea el centro de sus críticas. Está especialmente indignado con Luis D´Elía, Hugo Moyano y Hebe de Bonafini, y reclama que se transparenten los gastos en la política.

"A la gente no le interesa el patrimonio de cada candidato. Se lo usa para chicanear, para que deba justificar lo que tiene y buscarle un lado flaco. Yo puedo justificar todo lo que tengo, que no es mucho. Los cargos públicos deberían ser mejor remunerados para no tener que recurrir a pagos por fuera de lo convencional y para que el que los ocupe sea una persona capacitada que se dedique exclusivamente a eso. Los concejales no tenemos cuentas reservadas, ganamos $ 7.000 de bolsillo por mes, y no alcanza. Un gerente de banco o de una empresa cobra tres o cuatro veces más", ejemplifica.

Decepciones republicanas

"Le doy menos importancia que el resto dentro del partido a lo ocurrido con Delia Pinchetti de Sierra Morales o con Luis José Bussi, y no quiero hablar de ellos para no darles entidad. Son casos distintos; me decepciona y duele lo de 'Momy' por su trayectoria e identidad con el partido, pero no así lo de Luis José. Ya lo veía venir y nunca esperé nada de él", aclara respecto de las últimas renuncias a FR.

Viña recuerda que su primer cargo electivo fue la banca de edil que ocupa desde 2003. "Hay que hacer política porque es una actividad que interviene en todos los órdenes de la vida, en todo lo que uno quiera llevar adelante. Me decidí tras la crisis de 2001, que nos marcó a muchos con 'el que se vayan todos', pese a que ocupé alguna función en la gestión de Antonio Bussi. No me arrepiento para nada. La democracia es el menos peor de todos los sistemas de Gobierno (sic)", consideró.

El comienzo en la banca fue complicado, ya que debía aprender a ser concejal en un cuerpo con gran paridad entre oposición y oficialismo y donde cada voto tenía un peso específico importante. Reconoce que actualmente se diluyó ese equilibrio por la ostensible mayoría del alperovichismo, que hace obvios los resultados en cada asunto sometido a consideración. Sin embargo, admite que ahora la relación entre los integrantes de las distintas fuerzas políticas es más respetuosa.

Hace siete años, el fundador de FR era el intendente electo, pero no pudo asumir porque fue detenido (y luego condenado) por la desaparición de Guillermo Vargas Aignasse. "Era impensada la idea de que no asuma. Lo habían votado 100.000 tucumanos, fue una burla al sistema democrático. Sentí mucha desazón y bronca, me pregunté para qué se votaba. Si ocupaba el cargo, iba a ser difícil manejar el municipio, porque tenía sólo tres concejales e iba a haber asfixia económica. En dos años quiero ser candidato a intendente. Es una decisión del partido, pero es una cuenta pendiente en lo personal", confiesa.

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