"La selección no es tan sagrada como antes"

Manu cree que al bajar las posibilidades de subir al podio hay jugadores que prefieren no participar; "Hay que romperse el traste como siempre, porque si tenemos que ser octavos, ¿qué problema hay?", se preguntó
Estuve en Bahía con ellos y ahora me los crucé a cada rato en el hotel donde estábamos parando? No me puedo despegar", decía con una sonrisa Manu Ginóbili respecto de sus coincidencias con la selección nacional durante la preparación en nuestro país. Lo cierto es que aunque no juegue el Premundial, sufrirá como el mejor hincha argentino por la clasificación para el Mundial de Turquía 2010. Un certamen que se desvive por jugar. Pero no quiere adelantarse a los hechos y prefiere poner un manto de duda. Incluso comentó: "No descarto estar en las tribunas alentando. Por ahí antes de llegar a San Antonio paso por Puerto Rico, voy a ver?"

-¿Qué expectativa tenés?

-Lo veo como un equipo sólido, comprometido, trabajador, y el hecho de que esté Luis (Scola) garantiza muchas cosas. El va a marcar la diferencia. Y la llegada de Pablo (Prigioni) es clave, va a mejorar las expectativas. Yo creo que van a clasificarse, pero no será nada fácil. Y si no, habrá que esperar el plan B: que nos inviten.

-Pero no es lo mismo.

-Hay que estar en Turquía como sea. Y si nos invitan será porque somos N° 1 en el mundo y ya hicimos los méritos suficientes. No es nada humillante.

-¿Cómo ves este momento de la selección en general?

-No creo que estemos tan bien como hace algunos años, más allá de la falta de algunos jugadores. Hay quienes eligen no ir al seleccionado aunque nunca hayan estado o que muestran cierta desconfianza. Como que el compromiso decayó, no sé por qué. Y eso es algo que duele un poco.

-Algún caso, por ejemplo...

-No, no, pero cuántos casos hubo en los últimos taños de chicos que no quisieron estar... No es por culparlos, quizá tenían problemas, qué sé yo. Noto que (la selección) no es tan sagrada como antes.

-¿Con qué tiene que ver?

-No sé si es porque el nivel indefectiblemente va a decaer. No tengo una lectura hecha. Pero si en dos años, en cuatro o seis no vamos más al podio, ¿cuál es el problema? No fuimos podio nunca en la vida. Hay que lucharla otra vez, si tenemos que ser décimos, lo seremos. Pero hay que dejar bien parada a la selección, hay que comportarse como lo hicimos siempre, hay que romperse el traste como siempre y si tenemos que quedar octavos está bien. Alguno te va a criticar, el que no tiene idea, el que no vivió el pre generación dorada, qué sé yo.

-¿Cuánto disfrutás y cuánta presión sentís al ponerte la camiseta de la selección?

-Hay veces que se siente la presión. Me gusta y lo disfruto, pero ahora va a ser un momento difícil para mí. Primero porque pierdo indefectiblemente, ya no puedo ganar: si no voy me matan acá, si lo hago me matan allá. Así que no puedo ganar el año que viene, lo tengo claro. Hay veces que cuando se me cruza por la cabeza no ir, pienso en que la gente te quiere ver, en que es tu selección, en que tenés un grupo de compañeros que confía en vos? Así que sí: hay presiones.

-¿Y ese compromiso que sentís por tus compañeros, ¿creés que ahora no es tal?

-No es sólo por los compañeros, hay una federación, es tu país, pero lo de los compañeros ayuda, porque después de tantos años vos creás un compromiso y sentís que sos parte de un todo, que no estás solo. Eso crea más presión, al menos en mi caso.

-¿La estructura que hay en el país es para lograr el podio?

-Ni cerca. Lo que nos pasó a nosotros fue un milagro, algo muy complicado de repetir. Es como lo que está viviendo España ahora, pero ellos tienen la mejor liga del mundo después de la NBA, con una estructura compacta bien armada y súper profesionalizada. Lo nuestro fue atado con alambre, porque salió el Dios Bosman (ley para inmigrantes) que nos permitió jugar en Europa y competir con los mejores. De otra manera no había chances, ni que yo jugara en la NBA. Si no competís con los mejores, no sirve. Eso es lo que nos benefició respecto de generaciones anteriores.

-¿Propondrías una reunión entre muchos para recuperar esa mística?

-No, porque son problemas que van más allá de la selección. Hay algunos que no están de acuerdo con el técnico, otros con cómo se maneja la confederación, otros con la confederación en sí misma. Pero no son tantos, ojo, no es que faltan 20 jugadores.

-Pero detrás de un objetivo, por ahí vos decís "nos juntamos" y van todos.

-No, los que tenemos que ir cuando llegue el momento vamos a ir. Si Pepe Sánchez eligió no ir es porque está agotado y siente que cumplió un ciclo. Pero veo como un inicio de falta de compromiso.

-En Las Vegas les regalaste a todos un Ipod por obtener la clasificación para Pekin 2008. ¿Qué les regalarás si logran el pasaje al Mundial?

-Esta vez es su deber (carcajadas). Me hace acordar a cuando le decía a mi mamá: "me saqué un 10", y ella me respondía "es tu deber". El año pasado eran los Juegos, había dos lugares y nadie confiaba?

-Ah, ¿te estás borrando?

-¿Para este año? No digo nada, pero la verdad es que nadie creía en ese equipo de Las Vegas y ellos me transmitieron muchas cosas en la cancha. No es que los motivé y le dije "si ganan les regalo tal cosa". Lo sentí, tenía un amigo en Las Vegas y les hice llegar los regalos por él.

-Delfino propone una vaquita entre todos, vos, Chapu, Fabricio y él...

-¡Ah, mirá vos! Ahora le toca a Delfino. Ahí está, le toca a él. Con toda la que acumuló en Rusia le toca a él.

Y ya lo vemos, en la tribuna del Roberto Clemente de Puerto Rico con una bandera celeste y blanca, la de cada título en la NBA, y gritando para que lo lleven a Turquía 2010.

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