Fue de Selección

Messi jugó mal su segundo partido con el Barcelona tras su participación en las Eliminatorias. El Culé perdió 2-1 de local.
No lo podían creer los Culé. Fue tremendo el impacto del Rubin ruso en el Camp Nou: 2-1 al último campeón de la Champions, en un partido extraño. El Barsa tuvo un 69% de posesión de balón, 24 remates al arco contra tres, 11 córners contra uno... Inexplicable desde la estadística, sí desde el amor propio de los rusos, que sabiéndose inferiores se dedicaron a aguantar y el objetivo lo consiguieron con dos goles fuera de contexto.

No sólo por eso, porque como en el 0-0 ante el Valencia por la Liga, Lionel Messi expuso un bajo nivel. Es evidente que su mala performance en la última doble fecha con la Selección la arrastró al Barcelona. A diferencia del anterior llamado del Diez, las derrotas contra Brasil y Paraguay, que cuando regresó mostró un nivel altísimo, con cinco goles en cuatro partidos.

¿Qué hizo ante el Rubin? Mantuvo la palidez que sufrió vs. Valencia. Sólo una vez remató con riesgo y perdió 14 pelotas. Lo mejor que hizo fue un cabezazo para asistir a Ibrahimovic, que reventó el travesaño de un derechazo, y una buena habilitación a Xavi. Previsible, sin chispa ni desborde, la mayoría las intentó por el centro. Jugó más tirado al medio que lo habitual, por lo tanto no sufrió la buena respuesta de Ansaldi en el lateral izquierdo.

Más allá de la falta de explosión, éste era uno de esos partidos en los que el mejor Messi hubiese sacado su amor propio, en que pedía la pelota para encarar y desequilibrar. Nada de eso se vio anoche. Antes, en cada arranque, aparecía la sensación de que podía resolver todo con una jugada y contra los rusos la sensación era de que iba a perder la bola.

No fue Messi el único punto bajo del Barsa. Pedro no se asoció bien con él, como Iniesta. Dani Alves (desgarrado) tampoco desbordó ni se ofreció como opción de pase. Por eso, un argumento es que la calidad individual del Barsa, superior a la de la Selección, no funcionó.

Guardiola había dicho anteayer que Leo podía jugar mal todos los partidos que quisiera porque lo iba a bancar. También, que en algún momento le iba a dar descanso porque admitió su estrés. La realidad es que se ve la peor versión del rosarino en mucho tiempo.

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