Por seis meses, los productores de Tandil pagarán el 50 por ciento de las retenciones

Quedan comprendidos en la ley de emergencia agropecuaria aprobada ayer por el Senado. Anula las retenciones por 180 días para 22 distritos, declarados zonas de desastre, y las baja a la mitad en otras 15 localidades bonaerenses.
Los productores agropecuarios del partido de Tandil fueron alcanzados por la ley de emergencia agropecuaria sancionada ayer en el Congreso nacional, por lo cual pagarán el 50 por ciento de las retenciones en los próximos seis meses. La medida beneficia también a otros 14 distritos bonaerenses.

Asimismo, 22 partidos de la provincia fueron declarados zona de desastre, por lo que no pagarán derecho de exportaciones también por 180 días, prorrogables por otros tantos.

Si bien el Gobierno nacional se ha negado reiteradamente a retocar las retenciones, e incluso la estrategia legislativa del oficialismo apunta a frustrar cualquier debate en el Parlamento, los derechos de exportación sobre productos agrícolas tuvieron una silenciosa modificación que fue sancionada en forma unánime por las dos cámaras.

El proyecto de emergencia agropecuaria por la sequía en la provincia de Buenos Aires es de autoría del peronista disidente Francisco De Narváez, y la disposición está contenida en el artículo 4 de la ley que el Senado aprobó poco antes de que se iniciara el debate sobre las facultades delegadas (ver El País y el Mundo).

Los beneficiarios

En cuanto a los distritos beneficiados por la emergencia, se encuentran, además de Tandil, Rivadavia, Trenque Lauquen, Pehuajó, Hipólito Yrigoyen, Carlos Casares, Carlos Tejedor, Bolívar, Alvear, Tapalqué, Olavarría, Azul, Lobería, San Cayetano y Necochea.

Y los partidos declarados zona de desastre son: Adolfo Alsina, Bahía Blanca, Benito Juárez, Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Coronel Rosales, Coronel Suárez, Daireaux, General Lamadrid, Gonzales Chaves, Guaminí, Laprida, Monte Hermoso, Patagones, Pellegrini, Puán, Saavedra, Salliqueló, Tornquist, Tres Arroyos, Tres Lomas y Vallarino.

La zona, afectada fuertemente por la sequía, es predominantemente ganadera (la exportación de carnes tiene retenciones del 15 por ciento), y de siembra trigo y girasol, pero también hay plantaciones sojeras.

Asimismo, la ley prevé facilidades de pagos impositivos, de hasta 120 cuotas mensuales para la zona de desastre y de hasta 60 cuotas para la afectada por la emergencia.

Desazón y escepticismo

La declaración de la emergencia agropecuaria trajo algo de alivio a parte de los productores locales consultados, justo en una jornada caracterizada por la desazón que significó la aprobación de la delegación de facultades al Ejecutivo, aprobada ayer por el Senado.

"Vamos a ver cómo se implementa, porque la verdad que todos los anuncios del Ejecutivo quedan sólo en eso", sostuvo escuetamente un chacarero que pidió no ser mencionado.

"Por lo menos servirá para paliar en algo las políticas desacertadas del Gobierno, a lo que se sumó la sequía, que fue implacable. Si se aplica como se debe, podría traer algo de aire al sector", remató.

En lo que respecta a la delegación de facultades, se mostró crítico al decir que "es una vergüenza lo de los senadores, que se olvidan de representar los intereses de la gente de sus provincias y defienden los de su jefe político".

Fernando Hernández, uno de los voceros de los productores autoconvocados en el punto más alto del conflicto entre campo y Gobierno, sostuvo ayer que "lo de las facultades es una macana, y lo concreto es que el kirchnerismo sigue sin hacer una lectura de lo que pasó en las elecciones. Es preocupante".

Sobre la emergencia, también se mostró escéptico y narró su experiencia personal en cuanto a una serie de planes y subsidios prometidos por el Gobierno, que "nunca llegan al productor".

"Han dictado la emergencia, como muchas otras leyes que han promulgado y no se han cumplido, estamos descorazonados", agregó.

"Hay mucha gente que respalda ciegamente los objetivos que plantea el Gobierno desde el discurso, pero los que venimos viviendo que esas cosas no se cumplen sabemos que no son ciertas. Se trata de un doble discurso".*

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