A seis años de la ocupación en Irak

Mañana el presidente Obama conmemorará el sexto aniversario de la guerra contra el país del Golfo, recordando a los más de 4000 soldados estadounidenses muertos y su promesa de retirarse en no más de dos años.
Seis años después de la invasión de Irak, el ejército estadounidense vislumbra por primera vez el fin de su estadía. Las últimas fuerzas norteamericanas aún no tienen una fecha concreta para dejar el país y entregar el control de todas las tareas de seguridad a sus pares iraquíes. Sin embargo, hoy el escenario en Irak es radicalmente diferente al de un año atrás. Mañana el presidente Barack Obama conmemorará el sexto aniversario de la invasión a Irak, recordando a los más de 4000 soldados estadounidenses muertos y su promesa de retirarse en no más de dos años.

Cuando en Estados Unidos conmemoraron el quinto aniversario de la operación “Libertad Iraquí”, en Irak sus fuerzas lanzaban junto al ejército iraquí una de las más grandes ofensivas de toda la guerra. Fueron con todas sus fuerzas y retomaron Basora, en el sur, para noquear a los milicianos del líder chiíta Moqtada Sadr, feroz detractor de la presencia militar norteamericana. En el norte del país, Mosul estaba en parte en manos de Al Qaida y de grupos insurgentes. Una serie de atentados en Bagdad y en la provincia de Diyala, en el este, había dejado decenas de muertos.

Este año la situación es diferente y el nivel de violencia, mucho menor. El primer ministro Nuri al Maliki, durante mucho tiempo en la cuerda floja, logró finalmente reforzar su autoridad y ganar legitimidad con su victoria en las elecciones provinciales de enero pasado. “Confiamos en nuestras fuerzas armadas y en nuestros servicios de seguridad para proteger el país y consolidar la seguridad y la estabilidad”, aseguró entusiasmado hace unas semanas el premier iraquí.

Pero, sobre todo, lo que marca la diferencia en este nuevo aniversario de la invasión es que el proceso de retirada de los 140 mil soldados estadounidenses ya no es sólo una promesa. En los próximos tres meses, las fuerzas estadounidenses habrán abandonado las ciudades y los pueblos de Irak, como preludio a una retirada masiva en agosto de 2010 y una partida total antes del 31 de diciembre de 2011. Al irse, dejarán todo el control en manos de los soldados y policías iraquíes.

En 2007 más de 160 mil soldados se encontraban desplegados en Irak. Ese año, 17.430 iraquíes, entre militares, policías y civiles, murieron en atentados o en combate. En 2008, el balance se redujo a 6772, y en los dos primeros meses de 2009 el nivel de violencia volvió a bajar con 449 muertos iraquíes. Por primera vez las cifras son iguales a los primeros días de la invasión, cuando el ejército estadounidense parecía controlar el país y la violencia intersectaria aún no había explotado.

Por la parte de los iraquíes, el séptimo año de la guerra llega con más prerrogativas y un principio de soberanía. El 1° de enero pasado Estados Unidos les entregó a las fuerzas de seguridad locales el control de las operaciones en todo el país. En este contexto, los 100 mil milicianos que luchan contra Al Qaida en Irak, y que están financiados por el ejército estadounidense, pasarán a estar bajo control de las fuerzas de seguridad iraquíes a partir del 1° de abril próximo.

A pesar de ello, dos atentados suicidas a comienzos de marzo, en Bagdad y Abu Ghraib, hicieron crecer dudas sobre la capacidad del ejército y la policía iraquíes para mantener los avances logrados en el último año por los norteamericanos. En vísperas del nuevo aniversario, el supuesto líder de la rama iraquí de Al Qaida, Abu Omar al Baghdadi, incitó a nuevos ataques. “Lo que el líder de la ocupación ha anunciado no es más que un nuevo ejemplo de engaño del imperialismo. Espera que los ‘idiotas’ y los ‘imbéciles’ acepten la ocupación de nuestra tierra y la humillación durante otros tres años”, dijo, refiriéndose a la retirada total antes de 2011, en una grabación cuya autenticidad aún no pudo ser verificada.

El portavoz del Pentágono Geoff Morrell evitó el martes cualquier declaración triunfalista. “Los avances son evidentes. Es innegable”, afirmó Morrell. Lo cierto es que en el nuevo gobierno estadounidense nadie utiliza la palabra victoria al hablar de la retirada de Irak. “La situación en Irak no está asegurada hasta ahora, y aún hay tiempos difíciles por delante. La violencia seguirá siendo parte de la vida en Irak”, les dijo recientemente el presidente Obama a las familias de los soldados que aún están peleando.

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