Seis años de la ARB llena de residuos y promesas que se llevó el viento

Ayer se cumplieron los seis primeros años de vida de la Asociación de Recicladores Bariloche (ARB). El Vertedero Municipal, lugar que los alberga como trabajadores, fue el escenario natural para los recuerdos, más los ingratos que los buenos.
Las sesenta personas que en forma sencilla colocaron globos y una pancarta de la ARB. Llenos de emociones fuertes, alegres y tristes, reflexiones y la convicción de no esperar más promesas. Que los políticos se pongan una mano en el corazón, fue el deseo vivo de quienes siguen esperando la planta recicladora, solución para desarrollar su trabajo dignamente.

A seis años de la creación de la ARB, las sesenta personas que diariamente llegan al Vertedero Municipal, para desarrollar sus tareas, se vistieron con ropa que se compró gracias al subsidio que recibieron de Desarrollo Social de Nación. Pantalones, camisas y camperas, restan los borceguíes y guantes, sin embargo la modestia de los trabajadores, no se opuso al recuerdo de estos primeros seis año de vida en dicha organización.

Seis años de vida como Asociación, diez como laburantes dentro del Vertedero, observan el paso de los días, de los años. Para ellos en nada repercute el que el gran empresariado haya tenido una buena temporada, aunque algunos aportan enseguida y dice "si, tenemos más residuos", solo eso.

Como era de esperar, la ARB no recibió subsidio alguno por la baja temporada, aunque ninguna de las sesenta personas, llegue a ganar mil pesos mensuales.

Zulema Morales, presidente de la ARB, reitera una y otra vez ante los diferentes medios de difusión "les pedimos a los políticos que se pongan una mano en el corazón", como deseo vivo para lograr la planta de clasificación.

La planta seria la gran solución para nosotros, confirma Zulema e indica que "el intendente nos dijo que se abrieron los sobres para las ofertas para el trabajo de estudio ambiental, como primer paso para la planta de clasificación".

Nadie duda que el trabajo en el Vertedero, es con el conocimiento que "el lugar te va chupando la vida", ejemplifican y varios son las que expresan "entre el olor y el humo, nuestros pulmones se van deteriorando".

La ARB tiene gastos mensuales fijos, cuatro salarios, mantenimiento de las maquinarias y repuestos para los mismos, así como los fletes y gas oil para el camión.

Si bien los primeros años hubo avances, se graficó que "la línea que subía lentamente, empezó a descender, como los primero años, el lugar sirve como espacio para la presencia de niños. Lo peor de ello, que dejan sus hogares, que se alimentan mal, que dejan de lado el estudio, dijo Zulema que "los niños, que es una treintena más o menos, ronda entre los ocho y catorce años y no solo buscan metales para vender o comida para comer, sino que buscan elementos para drogarse, pegamentos, latas de combustibles y eso es muy triste", sostuvo.

En el final, cada uno de los trabajadores, no dejó de sentirse feliz por el crecimiento de la ARB como organización, como entidad que representa el sentir de cada uno de los que trabajan en el reciclado de residuos, aunque resta mucho trabajo por hacer para lograr la concientización en los hogares para el clasificado de los residuos, por ello es que agradecieron a las juntas vecinales que trabajan en este sentido y esperan brindar hoy al mediodía con un almuerzo y algo de música para divertirse sanamente.

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