La seguridad es más urgente que la reforma política

Por Fernando Gonzalez

Nadie puede negar la necesidad de algunas de las leyes que viene impulsando el Gobierno, aún con su carga de polémica. Es importante contar con un nuevo escenario legal para los medios de comunicación y también es relevante una reforma política que modernice la legislación electoral. Pero lo cierto es que no son iniciativas de tratamiento urgente. El crecimiento de la pobreza y la repetición de los casos de inseguridad ciudadana lo ponen en evidencia cada día en forma dramática.

Ayer fue el ataque al ex futbolista Fernando Cáceres, internado de gravedad tras ser asaltado en el Gran Buenos Aires y recibir un balazo en el ojo. El caso resalta porque es una persona con alto perfil público, pero la inseguridad golpea a diario a cientos de ciudadanos menos conocidos.

Mientras tanto, la Casa Rosada y el Gobierno porteño dirimen una pulseada política y la Policía Federal dejó de custodiar la seguridad de los edificios públicos de la Ciudad por una deuda económica. A nadie parece importarle la situación de las personas que quedan sin resguardo policial.

Atrás quedó aquel plan de seguridad lanzado por la Presidenta en plena campaña electoral. Los robos y las muertes nunca se detienen mientras la dirigencia política sigue sin encontrar las soluciones de fondo.

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