Seguridad: Un tema de sensaciones

Seguridad: Un tema de sensaciones
Por los últimos acontecimientos, estoy totalmente convencido de que hay dos clases de "sensaciones", por lo menos en nuestro país. La "sensación de inseguridad" que tienen los ciudadanos y la "sensación mediática" de nuestros funcionarios.
Hemos escuchado, de las mas altas autoridades, discursos "cuasi" científicos y filosóficos, de cómo los medios, con la repetición de los hechos criminales, en diferentes horarios diarios, logran hacednos "sentir" que estos hechos se multiplican y hasta triplican hasta creer que vivimos en un ámbito inseguro.

Nos han explicado que en otros lugares del "planeta", supuestamente más violentos que nuestra querida Nación, las noticias referidas a hechos criminales no son tan importantes y que no aparecen en las "primeras planas" o no son reiterados a cada momento en los programas de TV.

Mi reflexión es, primero, que en los países más desarrollados, si bien no se ha conseguido eliminar el crimen en su totalidad (cosa imposible para cualquier sociedad), consiguieron bajar la tasa del delito y, lo más importante, salvo en casos extraordinarios, la "violencia urbana" está muy controlada, con medidas preventivas de seguridad y con penas rigurosas, que se cumplen en forma efectiva. Pero recuerdo que en la década de 1980 en los Estados Unidos de Norteamérica la prioridad política era el tema de la "inseguridad", y que de lo único que se hablaba, no sólo en los medios, sino en cuanto discurso de "campaña" que se preciara de tal, era de cómo se combatiría el delito. Para ejemplo, se puede citar al fiscal de New York, que por su lucha "anti-crimen", se convirtió en alcalde de esa ciudad.

Estos discursos de "sensación mediática" me hacen recordar (salvando la distancia que existe entre una tiranía y un país que vive en plena democracia) que cuando al gobierno del "tirano" Videla, personaje siniestro de nuestro pasado más cercano, se le planteaba el tema de los "desaparecidos", este "violador" de cuanto derecho "humano", "constitucional", y haciendo demostración de su poca "hombría" y "dignidad", respondía: "Un desaparecido es eso, un ente, un desaparecido, algo que no existe, por lo tanto no hay nada que aclarar". El solo hecho de recordarle me produce una "sensación" de desamparo y depresión, que creo que es más o menos (más menos que más, porque no es fácil colocarse en el lugar del que sufre) la "sensación" que deben haber sentido los familiares de los 30 mil desaparecidos y la que sienten los familiares de las dos mil víctimas anuales de asesinato de nuestra triste estadística criminal, cuando escuchan que se trata de una "sensación mediática".

Si la señora Presidenta salió a anunciar un plan de seguridad; del cual no puedo hacer ningún análisis porque supongo que las medidas anunciadas son nada más que una primera y pequeña parte del verdadero "proyecto de seguridad" que necesitamos, y seguramente nuestras autoridades están abocadas al mismo y muy pronto lo pondrán en una mesa de debate con los verdaderos especialistas en la materia; es porque su "sensibilidad" política, de "mujer" y "madre", la hizo salir a enfrentar una realidad que no puede ni siquiera esperar un "acto eleccionario" como el que se avecina. Su discurso fue un acto político, y por eso separo su condición de "genero" y "progenitora", porque, de alguna forma, es su deber "calmar" las aguas, que por estos días están muy revueltas. Por eso interpreto que hablar de "sensación mediática" es tratar de bajar el clima de miedo que sienten los ciudadanos por la verdadera "sensación de inseguridad".

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