"Seguridad no es sólo la policía"

El ministro explicó los ejes de la política del gobierno y la importancia de actuar sobre la situación social. Preocupación por el delito cada vez más violento. Mons. Arancedo solicitó la mayor inversión posible en educación.
"No se debe entender que la seguridad sea sinónimo de policía; tampoco que la seguridad sea una cuestión sólo de la policía, y a veces también ésta es causa de la inseguridad", dijo el ministro de Seguridad Daniel Cuenca en la reunión que mantuvo con las entidades que integran la Mesa del Diálogo Santafesino que preside Mons. José María Arancedo.

La reunión había sido pedida por la Mesa al ministro, y se extendió por espacio de dos horas. Daniel Cuenca llegó acompañado por el secretario del área, Carlos Iparraguirre y otros colaboradores directos.

Abierto al diálogo, convencido de poder realizar en el mediano y largo plazo una tarea que aporte más márgenes de tranquilidad ciudadana, el ministro fijó dos ejes: uno la gestión policial en sí -en la que definen estrategias de formación y de conductas internas y externas conforme a cómo se van produciendo los hechos- y otra que compromete a todo el gabinete social del gobierno.

En este sentido, explicó que no era de incumbencia policial resolver los problemas de adicciones dentro de una familia; o que un joven que no vaya a la escuela o que la violencia se presente cada vez con más frecuencia en el ámbito doméstico. "No observaremos una disminución de la criminalidad si no nos ocupamos de que un chico no tome la ruta del delito. Sabemos que hemos tomado el camino más largo en la solución, pero es el que ha elegido este gobierno que le interesa la paz social", expresó Cuenca.

Expresó su preocupación por el aumento de la criminalidad violenta e indicó que desde el gabinete social se está realizando "un abordaje territorial" en tres barrios de esta ciudad en los que personal especializado visita cada familia, su entorno, sus dificultades y problemas. "El desembarco en estos barrios como en otros, es una apuesta de mediano y largo plazo", explicó. Preocupado, indicó que desde la función se observan jóvenes de 14 y 15 años "con una capacidad criminal de 50" y reconoció un aumento de la violencia "más en la forma de agredir que en la cantidad de casos".

Puntos de vistas y sugerencias

En la reunión, los representantes de las instituciones que componen la Mesa -los tres credos: católico, judío y evangelista; las tres casas de altos estudios: UNL, Universidad Tecnológica y Universidad Católica; entidades económicas: Bolsa de Comercio, Centro Comercial, Asociación de Dirigentes de Empresas, Sociedad Rural y Unión Industrial- y la Asociación Conciencia expresaron sus temores y puntos de vista.

Desde el Centro Comercial se abogó por el seguimiento de la ruta de las mercaderías comercializadas en forma marginal y se solicitó desactivar los centros de acopio y distribución. Se habló también de los homicidios culposos como forma de resolución de cuestiones personales y de las prevenciones, que en forma creciente, se tomaban a nivel privado a raíz de los robos, hurtos, y otras formas de delito. Se marcó, asimismo, que la seguridad de una ciudad era uno de los factores que se consideraba a la hora de decidir una inversión.

Tanto Cuenca como Iparraguirre se refirieron al equipamiento adquirido para la URI y en particular a la formación de una Policía científica informatizada y comunicada, hasta ahora inexistente en la provincia.

En particular, los funcionarios hablaron de acciones concretas para mejorar el sistema criminalístico; de hacer inteligencia para la prevención del delito, y de la capacitación que requieren los efectivos que ingresan y revisten en la fuerza. Todo lo cual se expuso con las reservas de lo mucho que faltaba realizar dado que algunas acciones descriptas constituían sólo un principio y que se trabajaba por mejorar lo logrado. Así como Cuenca reconoció que a nivel de institución y actividad policial faltaba mucho por lograr también dejó en claro que debía avanzarse en el tema social y en este terreno solicitó la colaboración de la sociedad civil. La realidad de algunos jovencitos "en situación de calle", también fue puesta sobre la mesa al igual que las limitaciones con que se encuentra la Policía para actuar sobre ellos en un Estado de Derecho. En este plano, también se tocó tangencialmente la reforma procesal penal en marcha.

Mons. Arancedo cerró la reunión con una apelación a realizar la mayor inversión posible en educación y escolaridad, en tanto que también el prelado y demás asistentes reconocieron que llevará varias décadas la recuperación de valores que parecen haberse perdido. Finalmente, se hizo referencia a los documentos de la Mesa sobre la familia, la educación y trabajo como dignificador y sostén del grupo familiar.

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