Seguridad excesiva, casi terrorismo de estado

El FCS volvió a recurrir ayer al terrorismo político que siempre le rinde tan buenos frutos...
es el último escalón de su permanente victimización, apelar a la denuncia de foráneos y la temeraridad que se les sospecha en la provincia que alguna vez fue residencia de la simpatía.

Ayer, ordenó a la Policía provincial blindar todas las escuelas donde se votaba, no porque existiera amenaza alguna, porque ni siquiera se había proscrito a ningún candidato como en el recordado marzo de 2003, sino para lograr un último efecto político en el electorado.

Se abusa como siempre de lo mismo, la realidad es convenientemente alimentada desde el oficialismo, que aprovechándose del control estatal que dispone, busca el voto que viene con la compasión, y no deja de inventar, mezclar y encadenar todo tipo de acontecimientos por disparatados que sean, para tratar de demostrarnos que estamos amenazados por la presencia de foráneos peligrosos.

Por supuesto que en esa puesta en escena los valores sagrados de la patria, el orden, la moral, el cristianismo y las buenas costumbres se ven amenazados por todas las personas que juegan a favor de la oposición.

Por suerte para los intereses del oficialismo, en las primeras horas de la mañana aparecieron algunas jóvenes encuestadores en las proximidades de algunas escuelas de la Capital, que presentadas convenientes por las radios oficialistas, vinieron a reforzar la escenificación del oficialismo.

Luego ya fue la voz del propio Eduardo Brizuela del Moral la que sumo intriga; Sin explicar como conocía el dato, cuando el mandatario fue votar dijo que en “Santa Rosa ocurrió un incidente con 7 personas de Tucumán, que hicieron desorden, y fueron detenidas por orden del Juez Electoral, uno de ellos sería policía de la provincia de Tucumán". Como enseñaba Abymael Guzmán, “solo el máximo de terror genera devoción”, el FCS lo logra desde 1991.

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