Seguridad y empleo, prioridades de Piñera si llega a La Moneda

ºLo dicen analistas. Y sostienen que el aspirante derechista no tocará los planes sociales de Bachelet.
Mientras la Concertación de Eduardo Frei diseña planes para revertir en segunda vuelta lo que muchos vaticinan como su primera derrota en 20 años, Sebastián Piñera, el hombre que sacó más votos en las elecciones del domingo y que logró 14% más que Frei, se mueve como si la votación del próximo 17 de enero fuera apenas un trámite.

Tanta seguridad obliga a imaginar qué tipo de gobierno podría encarar Piñera, un empresario multimillonario de derecha, partidario de la economía de mercado y afín a la retórica de la superación, la voluntad, el esfuerzo y las capacidades individuales, pero que sostiene que, de llegar a La Moneda, profundizaría los planes sociales de la presidenta Michelle Bachelet, uno de los grandes pilares de la enorme popularidad de la mandataria.

Para Guillermo Holzman, analista político y docente de la Universidad de Chile, si logra la presidencia, Piñera se ocupará de buscar resultados en los primeros seis meses en dos frentes: el de la seguridad y el del empleo, en función de sus promesas de campaña de reforzar el número de agentes para combatir el delito y el narcotráfico y, también, la creación de un millón de puestos en 4 años.

El gran énfasis, según Holzmann, estará puesto en lo social y buscará cumplir con la idea de eficiencia y transparencia transmitida en campaña, por ejemplo ordenando en cuanto asuma "una auditoría con el objeto de poner en evidencia errores y hechos de corrupción de la Concertación en áreas como la salud".

En términos económicos, Holzmann cree que más allá de su vínculo con al mundo privado, Piñera no intentará privatizar la totalidad del cobre, algo que podría generar conflictos cuando él precisa de ese dinero para seguir con el gasto social y extenderlos a la clase media, una de sus mayores promesas.

El escenario político no permitirá grandes márgenes de maniobra. Con una Concertación hecha migajas, pero también con grandes tensiones dentro de su propia alianza con la derecha dura de la UDI, Piñera tendrá que negociar con un Parlamento variado que ahora incluirá al comunismo, para poder imponer políticas. "No tiene espacio para golpear la mesa y va a necesitar a la Concertación. Tendrá que aprender a mover la muñeca política del gobernante, que no es la de la política partidaria ni la del empresario", advierte Holzmann.

Para el economista Orlando Caputo, ligado a la izquierda, Piñera no hará cambios radicales en el manejo de la economía. "Para los empresarios y los inversores extranjeros, los gobiernos de la Concertación fueron fabulosos", asegura Caputo, quien habla del "crecimiento empobrecedor" de Chile, un país que en 20 años redujo la pobreza pero que sin embargo acentuó las desigualdades hasta dejarlo en la lista de países con peor distribución de la riqueza, sólo superado por naciones africanas. El 47% de la riqueza de Chile va a parar a manos del 10% más rico de la sociedad.

Caputo advierte que en las filas de Piñera hay gran preocupación por activar la economía, que formalmente sigue en recesión por la crisis. Oficialmente hay un 10% de desempleo, pero él asegura que la cifra es de 13 ó 14%. Lo mismo ocurre con la pobreza, que la Concertación insiste en presentar como que se redujo de 43% a 13%, cuando, si bien bajó, lo hizo de ese 43% a un 23%, algo que también admite el principal asesor económico de Piñera, Felipe Larraín.

Caputo cree que Piñera pondrá el acento en la creación de empleos, pero que en la medida que Chile no diversifique su economía y siga basando todo en los recursos naturales, eso no será posible, ya que este tipo de economías no generan gran número de empleos. Al mismo tiempo, su proyecto es avanzar con las políticas sociales de Bachelet, extendiéndolos a la clase media. "La presidenta le deja 30 mil millones de dolares provenientes del cobre: es una cifra cercana a 3 veces el PBI de Bolivia. Plata no va a faltar", dice Caputo. Ambos expertos coinciden en que, si gana Piñera, habrá tiempos de conflictividad social, estallidos de sectores que le "perdonan la vida" a la Concertación pero que, motivados por lo ideológico, podrían agobiar a un gobierno de derecha como el del empresario.

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