Segundo round para la Revolución Naranja

La dureza de la campaña hace presagiar un difícil período poselectoral. La primera ministra amenazó con sacar a sus partidarios a la calle si no gana. Analistas temen un estallido si los resultados de la votación no son claros.
Ucrania elige presidente en unos comicios que vuelven a poner de manifiesto las divisiones entre los partidarios de la primera ministra pro occidental, Yulia Timoshenko, y el líder opositor pro ruso Víctor Yanukovich. El país de 47 millones de habitantes asistió durante la campaña al duelo de amenazas y de declaraciones intransigentes, y la calma que marcó la espera por la votación parece presagiar una nueva tormenta política como la Revolución Naranja de 2004.

Esas protestas contra un supuesto fraude en las elecciones catapultaron a la fama a Timoshenko y desató la necesidad de revancha en Yanukovich.

Hoy la línea divisoria vuelve a ser geográfica y separa el Este opositor del Oeste, en donde la premier es símbolo de democracia, modernidad y de Europa.

El resultado luce incierto: algunos expertos dan cinco puntos de ventaja a Yanukovich y otros auguran la victoria de Timoshenko con 10 puntos a favor.

Para evitar que se repitan las denuncias de fraude que en 2004 sacaron a la calle a miles de ucranianos y arrebataron la victoria a Yanukovich, que era el candidato de Moscú, el tribunal administrativo de Kiev prohibió a los partidos de ambos candidatos realizar concentraciones en la Plaza de la Independencia.

Los analistas no descartan que, en caso de que la diferencia entre el ganador y el perdedor sea mínima, los partidarios del derrotado desconozcan los resultados y salgan a las calles en protesta.

Timoshenko ya amenazó con convocar a sus partidarios en caso de fraude. "Si no garantizamos que se manifieste limpiamente la voluntad popular, levantaremos a la gente", advirtió.

Incluso si su derrota fuera evidente, la primera ministra ha prometido que hará la guerra al presidente desde su cargo, que no piensa abandonar.

Durante la campaña electoral, la líder del Bloque Yulia Timoshenko, volcó su furia contra el candidato del Partido de las Regiones, que ni rehuyó los debates televisivos. Su bella contrincante lo tachó una y otra vez de "cobarde". "Lo importante es que ese cero a la izquierda no ocupe la presidencia", disparó.

Timoshenko tampoco dejó de mencionar el apoyo de Rusia a Yanukovich en 2004, cuando el ex presidente ruso Vladimir Putin lo felicitó dos veces con una victoria frustrada, para advertir que con su rival Ucrania puede volver a la órbita de Moscú.

La mujer también desenterró los antecedentes penales por robo de su rival, y su escasa cultura, que él confirmó por sí solo, al llamar al dramaturgo ruso Antón Chéjov "gran poeta ucraniano".

Otro notable traspié ocurrió en Lvov, la capital del Oeste nacionalista, en donde definió a la población como "los mejores genocidas del país", al confundir ese término con el de "genofondo" (reserva genética de la nación).

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