La segunda carta de Racconto sembró temores sobre la "gobernabilidad"

En el oficialismo hay preocupación por la posibilidad de que el cuestionamiento del vicegobernador ante la prórroga de la promoción industrial provoque el freno de la ayuda financiera que Jaque necesita de la Casa Rosada. Por este gesto, a Racconto, el jaquismo lo mira cada vez con más desconfianza. Y dicen que el vice devuelve el gesto: enterate qué dice del gobernador en la intimidad.
La segunda carta abierta de Cristian Racconto metió miedo en serio en la Casa de Gobierno. Se notó por la palabra que mencionó un hombre del oficialismo esta noche: "gobernabilidad".

Es que aunque el vicegobernador viene distanciándose a pasos agigantados de la gestión de Celso Jaque, el número dos hasta aquí no se había metido con algo tan delicado como las cuentas públicas, justo en un momento de déficit y debilidad financiera extrema.

Y Racconto eligió este momento delicado para cuestionar una política económica del Gobierno Nacional (la prórroga de la promoción industrial), a riesgo de que la ayuda del kirchnerismo nacional para que Celso pueda pagar los sueldos hasta fin de año quede en la nada.

"Si fuera él, le daría una ayuda al gobernador. No le complicaría las cosas justo cuando se está definiendo la asistencia financiera que busca", se sinceró la fuente del oficialismo consultada. Esta afirmación parece advertir sobre la posibilidad de que los cuestionamientos al régimen de promoción industrial que emitió el vicegobernador en su carta puedan despertar la ira de Néstor Kirchner y provoquen una reprimenda seria para el jaquismo en pleno. Sabido es que el kirchnerismo no duda en cortarles el chorro a los adversarios políticos.

Jaque depende como nunca de la Casa Rosada para evitar sobresaltos económicos inminentes en la gestión. Y por ello, hoy nadie en el oficialismo abrió la boca para crucificar a Racconto: no era buen negocio que el escándalo se irradiara y explotara en Capital Federal, "justo en este momento".

Los peronistas con responsabilidades en el Gobierno se ocuparon, en cambio, de minimizar el golpe para la Provincia de otra prórroga de los beneficios impositivos para las provincias vecinas. Hubo distintas consultas entre Mendoza y Buenos Aires, donde la influyente diputada nacional Patricia Fadel sirvió de canal contenedor: "Es apenas una reasignación de cupos", dijo la legisladora, buscando minimizar el efecto del artículo que revive la promoción industrial, un enemigo eterno para el conjunto de los mendocinos. La senadora Marita Perceval hizo lo suyo en este plan, con una dosis de crítica al vicegobernador, a quien calificó de "mediático".

Con las escuetas explicaciones de Fadel y las estocadas de Perceval, el oficialismo provincial trató de volver a lo suyo (se viene un fuerte debate en la Legislatura con la oposición, precisamente por el endeudamiento). Lo que no quita que todos sigan mirando con desconfianza el hasta hace poco risueño e inofensivo número dos de la provincia.

Es que Racconto no desaprovechó el día y por la tarde atacó otra cuestión central para el Gobierno: la castración química de violadores, medida que impulsa con fervor el propio gobernador de la provincia.

El doblete del vicegobernador hace que hoy el jaquismo duerma con algunos fantasmas: ¿Adónde va Racconto?

Las certezas no existen. Los fantasmas, son varios. Algunos se atreven a especular que Racconto planea una futura candidatura a intendente de la Capital, terreno habitualmente esquivo para el PJ. Sea verdad o no, todos creen que hay una búsqueda política en su acentuada separación del Gobierno.

Cualquiera sea ese destino, Racconto lo arma con la ayuda de un grupo minúsculo y desconocido, donde apenas habitan un periodista veterano y un par de secretarias, una de ellas complicada con una vieja causa judicial. Historias que ya han contado los diarios locales.

En ese círculo íntimo de las oficinas del Senado, Racconto ha llegado a tratar de "chiflado" a Celso Jaque. La relación con el peronista que lo llevó inesperadamente a la vicegobernación, no tiene vuelta.

Pero aunque esté casi solo, el vicegobernador tiene poder para hacer daño. Algo que hoy le demostró con claridad al resto del Gobierno.

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