Según un informe, la sequía ya golpea a las ciudades y dicen que seguirá hasta abril.

Es la mayor en 50 años. Las reservas naturales de agua potable tienen un 20% menos de caudal. Hay campañas para racionarla y evitar incendios. Y los médicos advierten que podrían crecer los casos de diarreas y también de meningitis. Desde hace más de un año, las lluvias empezaron a faltar en la franja que va desde el centro-este al noreste del país. En el Ministerio de Salud de la Nación, temen que la falta de lluvias lleve al aumento del consumo de agua poco segura. En el Chaco, 30 localidades tienen problemas para abastecerse con agua, según Gustavo Martínez, presidente de la empresa estatal de agua provincial.
Estaba acostumbrada a tener agua cuando la deseaba, pero hace dos meses tuvo que salir a pedirla a sus vecinos y a comprar agua mineral. Hasta que Beatriz Pérez, de 45 años y empleada, se cansó, y terminó comprándose un bombeador que hizo instalar en su patio de su casa en la ciudad bonaerense de Dolores. "Tengo que andar poniéndole lavandina, pero al menos nos podemos bañar o usar el agua para lavar los platos", contó a Clarín. Ella es una de las muchísimas argentinas y argentinos que ya están sufriendo los efectos de la sequía en las ciudades.

Desde hace más de un año, las lluvias empezaron a faltar en la franja que va desde el centro-este al noreste del país, incluyendo a las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Chaco, Formosa, Entre Ríos, y Corrientes. Se produjo un desastre ambiental en el sector rural, que mató a muchas cabezas de ganado e hizo perder cosechas y millones de dólares, por lo cual se declaró la emergencia agropecuaria. Esta sequía es la mayor en 50 años.

"La falta de lluvia hace que las capas subterráneas contengan un 20% menos de agua, y se empieza a restringir la oferta natural de agua potable en las ciudades", explicó el investigador del Conicet y de la Universidad de La Plata, Mario Hernández. En varias ciudades, la gente sufre la interrupción del servicio de agua por momentos, tiene que cerrar puertas y ventanas por la enorme cantidad de polvo que hay en la calle, y hasta salir a regar a los árboles para que no se mueran.

Como ocurrió en La Plata, donde se había forestado en setiembre pasado, pero el 70% de los árboles ya se secó. Entonces, por consejo de los profesores de ciencias agrarias de la universidad pública, los vecinos empezaron a regar diariamente a los árboles que quedan.

Comentá la nota