Según el Indec, la actividad se frena; para los analistas, cae

Según el Indec, la actividad se frena; para los analistas, cae
El organismo tuvo que admitir un alza de sólo 2,3%; cálculos privados hablan de una caída del 3%
El cálculo no pertenece a un político opositor. Salió horas atrás de despachos puramente técnicos del Banco Central y lo recogieron en empresas y consultoras económicas. Dice así: entre la medición del nivel de actividad que hace el Indec y los cálculos propios hay entre 5 y 7 puntos de diferencia. Volvió a percibirse ayer, cuando el organismo estadístico informó un alza del 2,3% para el producto bruto interno (PBI) en enero pasado en relación con el mismo mes de 2008. La cifra, que implica la admisión gubernamental de que existe una fuerte desaceleración en la economía, dista también de diversos informes privados, que hablan de una caída de hasta un 3 por ciento.

Una vez más, la difusión oficial incluyó sorpresas. El Indec, expuesto desde hace más de dos años a la manipulación del Gobierno, recalculó en tres puntos hacia abajo -una diferencia inédita- el desempeño preliminar del PBI en diciembre, que mostró finalmente un alza del 4,6%. El informe provisional del mismo organismo había consignado algo completamente distinto el 23 de enero: 7,4% de aumento.

Según el Indec, la economía subió un 0,3% si se la mide respecto de diciembre en términos "desestacionalizados" (tiene en cuenta los días feriados para obtener un resultado más cabal). Y un 6,4% en el acumulado en los últimos 12 meses.

No es lo que sostienen las consultoras privadas, muchas de las cuales hablan ya de una recesión. Por ejemplo, Economía & Regiones, que conduce el economista Rogelio Frigerio, en cuyo último informe se destaca: "Se pone de manifiesto un marco recesivo generalizado que ataca conjuntamente a varios frentes, tanto en la oferta como en la demanda agregada. Ya a comienzos de 2008, el crecimiento comenzaba a debilitarse como resultado de una política económica que subestimó el problema de la inflación, que terminó apreciando el tipo de cambio real, aumentando los costos internos y restándole competitividad al sector exportador y protección a los sustituidores de importaciones".

Desde la óptica estadística, lo único equiparable a la referida medición del Indec (EMAE) es el índice general de actividad (IGA) que elabora el estudio Ferreres & Asociados, algo así como el gemelo privado del informe oficial. Pero las divergencias volvieron a ser notorias: el IGA reveló en enero una baja del 2,9% y del 4,6% en febrero. Las mayores distancias se perciben en el sector industrial, que cayó 10% en el primer bimestre del año para el IGA y apenas 0,6% para el EMAE. "Toda la vida nuestros números dieron igual. Pero algo cambió en agosto. Nosotros consultamos a 22 cámaras y los números son siempre fehacientes, no deberían dar tan diferentes. Ojo, no me atrevería a decir que los oficiales están manipulados. Pero a ellos les da distinto y no sabemos a qué atribuirlo". Orlando Ferreres, director del estudio, dice además que la Argentina está probablemente en el nivel más bajo de actividad, y que esa tendencia se extenderá hasta junio.

Después, agrega, se podría estabilizar. "El problema es que, al mantenerse bajo, va a tener efectos sociales, porque las empresas no toman empleados. Hay jóvenes que quieren trabajar y no lo consiguen, con lo que es probable que suba el desempleo. No como en la época de Duhalde, al 25 por ciento, pero sí al 11 o al 12 este año". Economía & Regiones advierte que los puestos de trabajo en blanco ya habían caído 4,1% en el último trimestre del año pasado en relación con el mismo lapso de 2007.

La realidad y la ilusión

Maquinaria agrícola, productos agropecuarios, autos y acero son los sectores más golpeados por la crisis. Otros rubros -algunos rincones del consumo y servicios- amortiguan el impacto. Luis Secco, economista de la consultora Deloitte, afirma que "todos los indicadores marcan una recesión ya desde el último trimestre del año pasado". Con todo, cree que la crisis es aún selectiva y que, a diferencia de la de 2001, hay empresas con flujo de caja y eso atenúa el pesimismo. "Algo de ilusión monetaria siempre existe -dijo-. Caen los volúmenes, pero en precios sube por la inflación. A la hora de pagar sueldos e impuestos, no está tan mal tener el bolsillo lleno. Eso mejora el humor. "

Habrá que ver cuánto dura el ánimo. El índice general de expectativas económicas que elaboran la Universidad Católica Argentina y Gallup dijo en marzo que más de la mitad de la población (54%) considera que la situación económica es mala; el 35%, ni buena ni mala, y el 9% mala. El índice cayó a 83 puntos, un 3,8% por debajo de enero y 23,5% menos que en relación con febrero de 2008.

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