Según analistas, la cita con Fidel contribuye a que el país se aísle

Especialistas consultados por lanacion.com advirtieron que el encuentro entre Cristina y el líder cubano es un reflejo de la "errática" política exterior del Gobierno

Lejos de la euforia que la noticia generó entre los funcionarios que estaban con Cristina Kirchner a La Habana y fueron testigos de la alegría presidencial, para los analistas, la cita con Fidel Castro no sólo tiene menos relevancia de la que pretende darle la Casa Rosada, sino que además contribuye a aislar a la Argentina del mundo y es otra muestra de la "errática" política exterior que, afirmaron, sostiene el Gobierno.

En ese diagnóstico coincidieron tres analistas consultados por lanacion.com pocas horas después del sorpresivo encuentro y luego de que el líder de la revolución cubana describiera a la Presidenta como "una persona de convicciones profundas" en una carta publicada por la prensa de su país.

Otro panorama. Para Rosendo Fraga, la inesperada cita en La Habana es una muestra de que el gobierno argentino "no registró el cambio de escenario" que experimentó el mundo en los últimos meses. "La reunión con Castro deja claro que la estrategia externa de Cristina Kirchner no incorporó los nuevos datos de la situación que atraviesa el mundo ni de los cambios que registró la opinión pública en la Argentina. [La Presidenta] sigue actuando como si estuviéramos en 2005. En ese momento, acercarse a Cuba podía sumar puntos, ahora ya no. El Gobierno considera un gran evento que Castro la haya recibido. Pero para el mundo [el encuentro] no tiene ninguna relevancia", señaló.

En la misma línea, advirtió que "de tener algún impacto", el contacto con Castro podría reportar más perjuicios que bondades a la política exterior argentina. "Cristina está eligiendo mostrarse simultáneamente con Castro y [Hugo] Chávez, que son las dos figuras que elípticamente criticó Obama, refuerza en el mundo la imagen de que la Argentina alimenta su simpatía con el eje bolivariano y en un momento en el que Chávez está particularmente complicado", ahondó.

Conveniencia. El director del Centro de Estudios Nueva Mayoría evaluó además que Cristina Kirchner "desperdició una oportunidad". Explicó su razonamiento con los números que arrojan sus encuestas. "En la Argentina Bush tiene un 4% de imagen positiva y Obama el 48 por ciento. Los años en los que Fidel y Chávez eran bien vistos por la opinión pública ya pasaron. Con Bush, acercarse a los Estados Unidos tenía costo negativo a nivel interno. Acercarse a Obama, en cambio, es hoy mucho más positivo que mostrarse con Fidel", comparó.

También lejos de la sorpresa que la audiencia con Castro generó en La Habana, Sergio Berensztein analizó el encuentro como una "consecuencia" de las decisiones de Cristina Kirchner en el terreno internacional. "La política externa del kirchnerismo es históricamente errática, espasmódica y sin rumbo claro", lanzó.

Eje. Enseguida recordó que la Presidenta llegó al poder con la promesa de "volver a poner a la Argentina en el mundo" y que enseguida esa meta quedó sepultada por otras urgencias de la gestión. Aunque concedió que "el mundo cambió mucho" desde que Cristina Kirchner llegó a la Casa Rosada, cuestionó los destinos de los últimos viajes oficiales. "No creo que las visitas a Africa, Rusia, Cuba y Venezuela sirvan para mantener el nivel de exportaciones ni para mantenerse en el mundo de manera inteligente", fustigó.

El analista, director de Poliarquía, coincidió con Fraga en que los efectos negativos de la reunión con Castro son mayores que los beneficios. "El costo es claramente mayor. La Argentina aparece sesgada junto al eje Venezuela-Cuba y Bolivia y no a otros países desarrollados de la región".

Añadió que ese alineamiento "es preocupante" porque deja al país "al costado del mundo" y "perjudica la visión del resto del mundo" sobre la Argentina. "De todas maneras, no hay que echarle la culpa a Castro. La Argentina ya está fuera de la visión de los inversores, fuera del mapa mundial. Es un país paria. Y esto ratifica el aislacionismo y la visión anacrónica del Gobierno", concluyó.

¿Cristina mediadora?. El diagnóstico de Manuel Mora y Araujo fue lapidario. "Para el mundo, la reunión es irrelevante. Nadie está viendo lo que pasa en Cuba ni dónde está Cristina. Desde el domingo que la tierra entera está pendiente de Obama. El tema sólo es tapa en la Argentina y en Cuba", disparó.

Admitió, no obstante, que una cita a solas con Castro "es un gesto al que no se accede fácilmente" pero insistió en que el encuentro "no tiene ninguna importancia".

Para el analista y encuestador es probable que Cristina Kirchner esté tratando de ubicarse como una especie de "mediadora" entre La Habana y Washington y atribuyó este eventual papel de la Presidenta a que, afirmó, "Raúl [Castro] parece dispuesto a abandonar la etapa de confrontación" con la Casa Blanca.

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