La CCC seguirá con los cortes a pesar del calor y de la lluvia

Los casi 44 grados de sensación térmica y la intensa llluvia de anoche no amedrentaron a las familias encolumnadas en la Corriente Clasista y Combativa (CCC) que marcharon ayer por el centro y se apostaron finalmente frente a la sede local del Ministerio de Desarrollo Social, en San Lorenzo 1045. El pedido es el de siempre: "Trabajo", aunque nadie las atendió porque la oficina está en refacción.
El referente de la organización, Eduardo Delmonte, ya adelantó que "ni el calor ni la lluvia" moverá a los manifestantes sin respuesta a sus reclamos. "Acá quieren que nos peleemos entre vecinos; rosarinos contra rosarinos", lamentó Delmonte haciendo referencia a las críticas que recibió la organización tras el caos que provocó ayer el corte de calles durante la marcha por el microcentro de la ciudad.

Deuda interna. Según Delmonte, se llegó a sumar más de 1.500 personas y 30 carros. "Somos más de 40 barrios de la periferia. Desde 2006, cuando cayó ese fuerte granizo pedimos que nos dejaran construir 20 mil viviendas populares, lo que significaría trabajo por 3 años para miles de personas. Si la Nación cuenta con fondos para pagar una deuda externa fraudulenta, por qué no destina dinero primero para pagar su deuda interna?", preguntó Delmonte. Y agregó que la CCC insistirá con los programas cooperativos. "Varias organizaciones nos hemos puesto de acuerdo. La presidenta (Cristina Fernández) hizo un anuncio hace cinco meses de 100 mil puestos de trabajo en cooperativas en todo el país de los cuales no llegó ni uno a Rosario. Queremos que provincia y municipio nos ayuden con este reclamo, que nos den una mano para poder trasladarnos a Buenos Aires y pedirle a la Nación que cumpla con su promesa, a los gobiernos locales también los favorece el hecho de tener a su población con trabajo y no por las calles reclamando y peleándose entre vecinos", remarcó.

Fotos

Los nenes se reían, pero a muchos adultos de la CCC las tomas fotográficas no les causaron gracia. Algunos turistas que se hospedan en el hotel Savoy no se quisieron perder la "exótica" imagen de los manifestantes instalados con carpas, una enorme media sombra y caballos en pleno centro. Y no dudaron: hicieron foco y se llevaron la fotografía consigo.

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