Evo seguirá con el ayuno hasta que se apruebe la ley electoral.

Es la que da el marco para los comicios de diciembre. Pero la oposición se resiste.
Después de más de 30 horas de huelga de hambre, el presidente Evo Morales pasó sin problemas la primera revisión médica -realizada por el ministro de Salud- y pidió a sus seguidores que levanten sus respectivos ayunos hasta el lunes, para no perjudicar la celebración de las Pascuas. No obstante, de acuerdo a los medios estatales, los piquetes de huelga para forzar al Congreso a aprobar una nueva ley electoral se masificaron en todo el país. Pero la oposición, que el jueves dejó sin quórum la sesión de la Asamblea legislativa luego de la aprobación en general de la ley, se negó a volver a sentarse en sus bancas, pese a los insistentes pedidos del vice boliviano y presidente del Congreso Álvaro García Linera, quien se comprometió a cumplir los acuerdos logrados en una comisión de concertación.

"Voy a agotar todas la instancias posibles, adoptaré todo lo que esté a mi alcance para lograr que los opositores no huyan de su trabajo y estén aquí, aunque sea a gritos e insultos, defendiendo su punto de vista", sostuvo la segunda autoridad boliviana, mientras se veía obligado a declarar un nuevo cuarto intermedio.

Los epítetos de alto voltaje que recibió en la víspera no fueron pocos : "maricón", "terrorista fracasado" -en referencia a su pasado guerrillero- fueron lanzados desde las bancas de la derecha en una maratónica sesión de 24 horas que concluyó el jueves con el retiro de la oposición luego de la aprobación en general de la ley. Esa norma es necesaria para cumplir con el mandato de la nueva Constitución aprobada en enero de votar presidente y un nuevo Parlamento el 6 de diciembre de este año.

El reclamo de máxima de la derecha es rehacer desde cero el padrón electoral, lo que es considerado por Morales como un intento de sabotear los comicios. En esa cita electoral -la cuarta desde su arribo al poder en 2006- el mandatario buscará su reelección, prevista por la nueva Carta Magna por una única vez. Y pese a la imagen exótica de ver a un presidente en una colchoneta con una dieta de agua y caramelos, el mandatario, de 49 años, está más que curtido en estas lides. "Seguramente pensarán en cansarme", ironizó Morales, al tiempo que recordaba que ya estuvo en otras huelgas de hambre desde que ingresó al sindicalismo campesino en 1985, como la que realizó en 2002 luego de su expulsión del Congreso, cuando estuvo "más de 18 días" en ayuno voluntario.

Con todo, fuentes oficialistas y opositoras coincidieron en que técnicamente hay acuerdo y que lo que falta es la decisión política de aprobar la norma. "La ley se va a aprobar, pero es mejor que sea en un marco de consenso amplio, habrá que esperar al lunes", señaló el senador opositor moderado Carlos Börth, quien calculó en un millar los huelguistas a lo largo y ancho del país.

La oposición teme especialmente el voto de los bolivianos en el exterior, sobre todo de los residentes en la Argentina, en su mayoría de origen campesino. Y no confía en la transparencia del conteo de votos en las embajadas. A esto se suma una discusión acerca del número de circunscripciones especiales indígenas, que buscan garantizar la representación de las etnias minoritarias.

Argumentan que el apoyo cercano al 100% a la nueva Constitución cosechado en algunas comunidades rurales, sumado a un fuerte crecimiento del padrón electoral, es una prueba de fraude.

Para el oficialismo, la "unanimidad" es una simple constatación de las prácticas indígenas: se decide en asamblea a quién votar y luego se acude a las urnas a cumplir con el mandato. Y el crecimiento del padrón es producto de la inclusión ciudadana mediante el otorgamiento de DNI a los campesinos.

En medio de una carencia de líderes nacionales, en los últimos meses creció la figura del ex vicepresidente aymara Víctor Hugo Cárdenas, a quien hace pocos días los indígenas de su comunidad del lago Titicaca le "expropiaron" su casa por haber llamado a votar no a la Constitución.

Pero su pasado como segundo de Gonzalo Sánchez de Lozada -hoy prófugo en EE.UU. y procesado por la represión en la guerra del gas de 2003- parece una hipoteca difícil de sobrellevar a la hora de competir con Morales.

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