Los seguidores de Carrió dividen por tres sus votos locales

Stolbizer y Alfonsín irán al tope de las boletas de la Coalición Cívica, la UCR y el Consenso Federal. Todos buscan diferenciarse para conseguir llegar al Concejo.
Para los seguidores pilarenses de Elisa Carió, la campaña con vistas a las legislativas tiene una dificultad adicional: no sólo deberán pelear contra el poderoso aparato del oficialismo y la andanada publicitaria denarvaísta sino que también deberán disputar cada uno de los votos propios.

Es que los pilarenses que elijan a Margarita Stolbizer y Elisa Carrió para diputados nacionales tendrán tres opciones a la hora de decidir su voto local: la UCR, encabezada por el peronista Abel Caballero; la Coalición Cívica, que postula a Juan Arenaza; y el cobista Consenso Federal, que lleva al tope a José Veintemilla.

Un cierre de listas que no consiguió limar asperezas entre los miembros del frente, derivó en ese cuadro que pone a los de Carrió más lejos del piso de votos para meter concejales y que le quita al peronismo el dudoso privilegio de ser el único partido que dirime sus internas en las elecciones generales.

Anoche, durante la inauguración del local céntrico de la UCR, esa situación quedó evidenciada. Tanto, que la radical Claudia Zakhem, segunda de la lista, combinó las críticas hacia sus competidores internos con elogios al gobierno de Humberto Zúccaro.

"No estamos acá para juzgar una gestión. Se hizo por Pilar más de lo que se había hecho en muchos años. Pero lo que falta es una oposición consolidada, una que se embarre los zapatos en los barrios", disparó Zakhem.

Aunque no hizo nombres, la abogada apuntó a la concejal de la Coalición Cívica, Marcela Campagnoli, que en los últimos días había señalado en declaraciones públicas que el gobierno saldría a "comprar" concejales electos, salvo los propios.

"A los que hablan de campaña sucia les digo: no creo que el gobierno se ensucie las manos con nosotros. El único que se ensucia es el que habla mal de los otros y no escucha a la gente", lanzó.

Diferencias

Las peleas entre los propios miembros de las listas opositoras tendrán otro impacto negativo: impedirán una fiscalización conjunta de las elecciones.

Anoche, al inaugurar el local partidario, Caballero admitió que será muy difícil una confluencia en las escuelas: "todos te dicen que sí pero después no lo hacen. Además, fue un cierre con muchas fricciones y quedaron resentimientos", se sinceró el peronista.

Por el momento, la idea del partido es tener al menos dos fiscales generales por escuela y, a partir de ahí, ir tratando de cubrir todas las mesas posibles. Para eso, necesitarán algo más de 400 fiscales.

"Siempre hay picardías y pueden pesar en el escrutinio. Si no tenés fiscales te pueden volcar la urna", sostuvo el veterano dirigente, que ya presidió el Concejo Deliberante a principios de los 90.

Hoy, añora aquel tiempo en el que, dice, "había más debate y los proyectos se discutían en serio". Y se anima a soñar con un regreso a una banca aunque sabe que para eso primero deberá convencer a los propios. "La gente tiene que leer los nombres de la lista local antes de meterla en el sobre. Y esto nos obliga a salir a la calle", admite.

Participación

A la hora de enunciar sus proyectos legislativos, los candidatos de la UCR tienen una premisa: la participación. Así, Abel Caballero se inclina por propiciar la banca del pueblo, un lugar para que los vecinos se expresen, mientras que el tercero de la lista, Gabriel Lagomarsino, promociona el presupuesto participativo y la redacción popular de ordenanzas.

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