Segovia: "me duele más el compañero baleado que los destrozos en el sindicato"

Héctor Segovia, el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz, no estaba en esta ciudad cuando el martes se produjeron los violentos sucesos al enfrentarse dos grupos antagónicos de afiliados.
Héctor Segovia llegó ayer a Caleta procedente de Buenos Aires y con un dejo de tristeza recorrió diversas dependencias del sindicato de dos plantas, donde aún continuaban cambiándose vidrios y acondicionando provisoriamente la persiana de grandes dimensiones que se halla sobre calle Lavalle y se continuaba con la limpieza.

Además, se acopiaba comida que en gran cantidad habían dejado el grupo que tomó compulsivamente el gremio, integrado mayoritariamente por trabajadores residentes en Las Heras.

Esto daba la pauta de que tenían previsto resistir allí varios días, "hasta que llegue la intervención", había dicho esa misma mañana a Diario Patagónico Víctor Oñate, uno de los cabecillas de la rebelión, en clara alusión a la Federación Nacional de los trabajadores petroleros.

SIN PERDON

Segovia rechazó la palabra "indignación" cuando se le preguntó si ese era en sentimiento que lo embargaba por los daños producidos en el inmueble.

Es que, ciertamente, él no podía utilizar ese adjetivo, teniendo en cuenta que la mayor parte de los destrozos los hicieron sus propios adherentes, cuando intentaron por la fuerza recuperar la sede gremial y se enardecieron aún más cuando uno de sus compañeros, Oscar Daniel Andrade, fue herido de bala y aún permanece internado en el Hospital Zonal con el proyectil alojado en el hígado, aunque fuera de peligro.

Por ello, con rostro adusto, prefirió responder de otra manera: "a mí me duele más el compañero baleado que los destrozos en el sindicato. Las cosas materiales pueden repararse o cambiarse, pero lo otro no tiene ni siquiera perdón de Dios".

"MERCENARIOS"

Cerca suyo, en la corta recorrida, estaban otros dos trabajadores, entre ellos Ricardo Oyarzún, quien fue herido levemente en una mano cuando desde la persiana entreabierta en la parte inferior, alguien de los opositores lo atacó con un cuchillo. Oyarzún no sabe quien le lanzó a él la puntada, pero cree que el autor del disparo que casi mata a Andrade fue Oñate y asegura que hay testigos de ello, a pesar de que todo ocurrió en pocos segundos.

Sobre esta afirmación Segovia no hizo ningún comentario y prefirió ir más allá de conjeturas puntuales acerca del autor de los hechos. Fue entonces cuando hizo referencia a "mercenarios" pagados por alguien para que tomaran el gremio, entendiendo que el principal objetivo era su persona, es decir, desplazarlo de la conducción.

Y de paso, él también hizo un tiro por elevación pero utilizando vocablos como armas ya que al responder a otra pregunta, no responsabilizó de la toma a dirigentes de la Federación sino indirectamente "a las (empresas) petroleras que a través de mercenarios que reclutan entre los propios trabajadores, intentan cambiar el rumbo de un gremio".

Segovia dio por finalizada la breve charla con un periodista de este medio, informando que para el lunes está prevista una reunión de comisión directiva, acotando que aún no está decidido si se hará en Caleta Olivia, Pico Truncado u otra localidad, en la cual uno de los temas centrales sería la expulsión de los amotinados.

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