La seducción por conducir el post kirchnerismo

La seducción por conducir el post kirchnerismo
LA PLATA-BUENOS AIRES, Mayo 02 (Por Martín López Lastra para Agencia NOVA) Como se dijo en anteriores columnas, Daniel Scioli tiene una ventaja comparativa sobre Kirchner, Cristina y los candidatos de la dirigencia tradicional. Según analistas de investigación política y consultores Scioli tiene muy despegada su imagen personal de la gestión bonaerense. De esta manera y aunque resulte paradójico, es por esa cuestión que no paga todos los costos políticos por desmanejos, excesos o insuficiencias de la gestión. Con todos los proyectiles que atrajo la inseguridad, el conflicto con el campo, la crisis, las demandas en salud, Scioli cosecha entre un 34 a 38 % de imagen positiva y la regular oscila en un 33 %, pero tiene la ventaja, a diferencia de la Presidente, de tener una imagen negativa muy baja, del orden de los 14 puntos.

Todo es propicio para el estudio de algún nuevo paradigma de ciencias políticas para que se explique por qué motivo, en la mayoría de las situaciones deficitarias, se adjudican más críticas al funcionamiento del estado que al ejecutor de las políticas.

Además y según las encuestas, tiene una intención de voto superior a Kirchner entre seis y ocho puntos. Lo que aún no se sabe, y se definirá el 28 de junio, es en qué medida todo esto aportará al resultado final. Desde el sciolismo, dicen preparar una factura de la más alta categoría para presentarle al matrimonio presidencial.

Esa factura podría ser la consolidación del sciolismo como algo más que una expresión de deseos. Primero como estructura vital dentro del kirchnerismo y luego como una promesa de proyección nacional de cara al 2011, si Scioli logra vencer temores y prejuicios de mostrarse en ese nuevo escenario, con la posibilidad de sumar voto independiente. La discusión está en si Scioli ha logrado armar la autonomía suficiente para dar el gran paso. Algunos concluyen que un acercamiento de algunos funcionarios nacionales es motivo suficiente e indicativo de la pleitesía a un nuevo líder. Otros señalan que aún debe pasar mucha agua bajo el puente. Quienes se ubican dentro de esta última postura advierten que faltan aún gestos definitivos de construcción de liderazgo personal. Ese gesto debería ser inmediato ante una eventual derrota el 28 de junio que le despegue su imagen y se decida a avanzar, pagando algunos costos políticos primero para luego recuperar terreno.

Igualmente, no todo es color de rosas para Scioli. En el interior sigue siendo una deuda pendiente para recuperar la imagen positiva que sí tiene en zonas de alta concentración demográfica. Sus tibios intentos de reconciliación con el campo, sirvieron de abono para al menos una buena siembra, pero la cosecha de resultados no es aún para festejar.

El gobernador y el ex presidente cuando van al interior provincial siguen haciendo sus actos de campaña en lugares cerrados. Esto no se debe a un otoño que aún no ofrece el marco climático para tal prevención, sino por los temores a escraches que, mediáticamente hablando, bastan para configurarlos como tales con apenas un grupo no muy numeroso dispuesto a insultar y dos o tres pancartas. Durante la etapa de la "guerra gaucha" o conflicto con el campo, los incidentes fueron importantes. Ahora no se quiere repetir esa posibilidad ni en materialidad ni en imagen. En lugares cerrados, como gimnasios o clubes, los riesgos se reducen, ingresan sólo militantes que ovacionan y, como señalan estudiosos de la comunicación social se configura un acto político no para quien está presente en el lugar, sino para convencer y persuadir a quien está detrás de la pantalla chica acerca de la fortaleza política de un proyecto. Es la hegemonía de la videopolítica como metodología proselitista.

En otras veredas se trata de regar el ambiente político con algunos coloridos análisis de café. En la oposición han sumado, a sus rumores sobre cuasimonedas emitidas por el estado provincial, otras cuestiones también apuntadas directamente hacia el corazón del sciolismo. Tímidamente se instaló en pasillos frecuentados por estos sectores que, de acuerdo al resultado electoral desfavorable en votos o en conquistas de bancas, no sería alejada la posibilidad de que asuman los candidatos testimoniales. Esto, incluyendo al propio gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Algo difícil de creer en la lógica de la práctica política y desde el sentido común y personal. Sin embargo, con esto quieren demostrar la sumisión estricta, no ya a un proyecto sino a los designios del guardián doctrinario de la fe kirchnerista, es decir el propio Néstor Kirchner.

A través de datos reales, los incubadores de versiones o analistas –obviamente interesados en su prédica- tratan de construir argumentación a partir de datos objetivos. Kirchner le pidió a Scioli que sea Vicepresidente, obligándole a renunciar a su aspiración de jefe de gobierno porteño. Luego le volvió a frenar esa misma expectativa pidiéndole que sea candidato a gobernador. En todas las ocasiones, sea por beneficio de la carrera política o por obediencia ciega Scioli aceptó, porque no puede construir nada, por el momento, por fuera del oficialismo kirchnerista. Ahora, a manera de conclusión, la pregunta sube por los peldaños de la presunción: ¿Que haría Scioli si Kirchner le dijera que lo necesita en el Congreso? ¿Cuales serian los argumentos para oponerse, si bien son muy claros? ¿Y cuáles serían los cimientos que apuntalan esos argumentos, léase en términos de estructura política? . En términos de resultados electorales, justamente ambos serán socios en la victoria como en la derrota con lo cual difícilmente lo de Scioli pase a ser un considerable aporte a la causa oficial.

Cabezas de lista

En tanto, la oposición avanza, en forma muy traumática a sus armados de listas, acusando el recibo del adelantamiento, que impide el tiempo de debate necesario para fijar criterios y candidaturas. El flamante Acuerdo Cívico y Social, fruto de las nupcias entre la Coalición Cívica y la UCR, no es ajeno a estas situaciones. Mientras partidarios del ARI y del grupo GEN ya reservaban la parte del león, los radicales amenazaron con la retirada y, con ello profundizar una imagen de falta de amplitud de sus nuevos aliados.

El comentario de las últimas horas da cuenta que hubo alguna intervención importante de Elisa Carrió al respecto. Aconsejó para varias secciones electorales que haya candidatos a salir, y de ser posible en segundos lugares de lista en cada lista de cargos provinciales y para concejos deliberantes. De esta manera, quiere que el espíritu de una cabeza compartida entre Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín se refleje hacia abajo en distintos distritos.

La Coalición Cívica creció en intención de voto en los últimos veinte días, pero aún no se mete como una cuña entre dos listas de origen peronista, pero que parecen tener algún valor agregado para la opinión pública. El oficialismo, aún con sus desprendimientos se manifiesta sin fisuras y sin ventilar sus trapitos al sol por el armado de listas. También, muestra imagen de gestión, más allá de los hechos criticables. El Pro peronismo disidente, también muestra gestión, pasada, a través de Felipe Solá y presente, a través de Mauricio Macri. En un escenario de crisis podría no ser fundamental pero tiene asidero con respecto a la captación de votantes.

Margarita Stolbizer anunció al respecto que en breve se va a conocer una megapropuesta que incluirá el tan anunciado plan de shock de inclusión social, como una manera de cubrir el hueco que siempre salen a descubrir sus ocasionales detractores.

Si bien no se trata de elecciones para cargos ejecutivos, se cubre así una incertidumbre con respecto a la conducción de una agenda parlamentaria provincial y nacional que podría cambiar sustancialmente de orientación y contenido si hay una nueva correlación de fuerzas favorable a la oposición. Saber en qué medida eso será posible, sólo requiere de dos meses de aquí hacia los comicios del 28 de junio. (www.agencianova.com)

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