secuelas de la crisis mundial La recesión ya alcanza a una de cada tres empresas de la región

El temblor financiero ya sacude a comercios, industrias y empresas de la construcción y de servicios. Sin embargo, creen que la situación mejorará en los próximos meses, según reveló un estudio de la Fundación Ege.
Pese a los buenos augurios presidenciales, la crisis financiera mundial finalmente impactó en la Argentina y no tardó en llegar a la región sur de la provincia.

Según un estudio de la Fundación Ege realizado en Río Cuarto y la región, uno de cada tres empresarios admite que su empresa se encuentra en un proceso de recesión. En números: el 33% vio disminuir su actividad entre agosto y septiembre, cuando comenzó el temblor que pasó rápidamente de la economía “virtual” a la economía real.

Mientras en agosto sólo el 17% de los consultados afirmaron que veían reducir su actividad, un mes después casi se duplicó el porcentaje. “La gran incertidumbre sobre el desempeño de la demanda mundial de alimentos y de sus precios, y de la demanda de bienes durables, sumada a las complicaciones en el mercado financiero, generan temor acerca de que se trasladen a la economía real. Esto se ha traducido en un notorio incremento de la sensación de recesión tanto a nivel local como regional, donde el 33% de los empresarios ha visto disminuir su nivel de actividad respecto del mes anterior”, señala el estudio.

Entre los distintos sectores, comercio e industria han empeorado su situación aunque no tanto como los servicios que son los más perjudicados por el contexto. La construcción, por el contrario, muestra una gran estabilidad y posibilidades de expansión.

Hacia adelante

Con respecto al futuro, la expectativa es más alentadora, aunque aún hay un 25% de respuestas que estiman que habrá recesión en la economía. “Si bien la presencia de recesión alcanza en algunos casos a casi 1 de cada 4 empresarios, la mayoría espera que la actividad económica permanezca en los niveles actuales y hay una importante cantidad de empresarios que espera que haya expansión. Las expectativas sectoriales responden en gran medida al factor estacional que se hace presente en los meses estivales”, señala Ege.

En términos generales, el 51 por ciento de los consultados estima que habrá un estancamiento de la actividad económica, el 17% espera recesión y el 32% más optimista considera que la economía volverá a un ciclo de expansión.

El comercio y la industria esperan incrementar su actividad en el corto plazo, al igual que la construcción, aunque con mucha estabilidad en la mayoría de las empresas.

Los servicios, por el contrario, reparten su situación casi en porcentajes similares entre quienes esperan expansión, recesión o estancamiento. Esto conduce a un nuevo retroceso en el nivel de confianza empresarial de la ciudad y región, que tras caer consecutivamente entre enero y junio, para agosto ya había recuperado la mitad de lo perdido.

“Actualmente, la incertidumbre generada por el contexto interno y externo acerca del reciente anuncio de estatización de las empresas de jubilaciones prepagas (AFJP), el incremento de las tasas de interés para préstamos, los menores precios internacionales de granos, y el contexto recesivo mundial, han hecho disminuir el indicador de confianza un 7% respecto de agosto, augurando menores inversiones”, dice el informe, que concluye: “Los cambios en el contexto nacional a raíz del deterioro internacional de los mercados bursátiles y de la economía real han entorpecido sustancialmente el proceso de recuperación de las expectativas empresariales regionales que había comenzado en julio y se había afianzado en agosto. Hacia el mes de septiembre, la situación de la economía en general es similar a la del mes de julio”.

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