El sector olivícola elabora un plan anti-crisis

Mendoza dejó de ser el primer productor nacional y pasó al cuarto lugar, por debajo de Catamarca, La Rioja y San Juan. El mercado se concentra cada vez más.
En otras épocas navideñas, crecía extraordinariamente el consumo de aceitunas como un snacks más de aperitivos y picadas. Sin embargo, la gran recesión económica de los últimos meses ha anulado las ventas en los mercados internacionales al que se exporta el 85% de lo producido en las casi 14.000 hectáreas de Mendoza.

"En el año 2007 la tonelada de aceitunas estaba en U$S1.100 pero ahora apenas llega a los U$S 500 y como máximo roza los U$S 600. La devaluación en Brasil hizo que se cortara la cadena comercial", señaló con preocupación Fabián Núñez Acosta, presidente de la Comisión Olivícola de la Federación Agraria Argentina (FAA).

Según Núñez Acosta la situación del sector es dramática ya que esperaban que los industriales vendieran los stocks entre octubre y diciembre. Como esto no ocurrió, los productores en medio de esta crisis buscan la salida a los altos precios para cosechar y la posterior posibilidad de venta a los industriales. Saben que la aceituna industrializada puede durar hasta 4 años en reserva, este dato les deja muy pocas expectativas de poder comercializar la producción de esta temporada.

La reacción del sector

El sector olivícola de Mendoza produce por año 50 millones de kilos y están desarrollando un plan estratégico que esperan terminar en este mes porque "viene demorado". Núñez Acosta explica que "ante un Estado ausente, es necesario elaborar un plan para desarrollar el mercado interno que sea de fondo, a mediano plazo y con una fuerte marca de asociativismo vertical integrando productores e industriales. A éste, en este momento, le falta la pata comercial".

Según el presidente de la FAA, los últimos anuncios del Gobierno son parciales y funcionan como una curita para la herida".

"Las fábricas no elaborarían este año y los productores no levantarán la cosecha por los altos costos que ésta insume. Según los sindicatos se deberá pagar $ 10 u $ 11 el tacho de 20 kilos para la aceituna de conserva", explicó a Los Andes Juan Carlos García Zuloaga, presidente de la Cámara Olivícola de Mendoza.

La comparación con la cosecha vitivinícola es ineludible, ya que en este sector se paga el tacho a $ 1,20 y pueden darle mayor valor agregado al producto y rentabilizarlo mucho más en el exterior.

Muchos productores olivícolas locales buscan como estrategia de supervivencia no levantar la cosecha y guardar el dinero e invertir para la próxima temporada.

Ante la caída de mercados como Brasil y Estados Unidos, y el apoyo que tienen los productores españoles, quienes reciben un subsidio del 50% de 1,20 euro por cada kilo de aceite de oliva, por ello, los productores regionales piden un subsidio al Gobierno de $ 0,60 por cada kg de aceitunas aunque no han recibido ninguna respuesta, ni nacional ni provincial.

Además solicitan préstamos blandos para los olivicultores tradicionales en las mismas condiciones de plazo e interés con los que fueron beneficiados los productores del diferimiento impositivo de la Ley 22.021, de las provincias del Noroeste argentino (NOA).

Mendoza dejó de ser el primer productor nacional para pasar a ser el 4°, por debajo de Catamarca, La Rioja y San Juan. El mercado tiende a concentrarse cada vez más, a pesar de que aún en la provincia hay un 80% de los casi 5.000 productores que tienen una superficie menor a 5 hectáreas.

Núñez Acosta explica que el Gobierno debería buscar nuevos inversores y nuevos mercados, porque los industriales actuales "cierran las puertas" ante cualquier crisis y el desafío actual es aún mayor: sumar valor agregado y superar la categoría de commodities. El pedido de los préstamos se fundamenta en modernizar la producción, la maquinaria agrícola y la industrialización.

El mercado interno

Estimular la demanda de productos olivícola es la clave ante un mercado argentino que consume 200 gramos de aceitunas de mesa por año y sólo 150 ml de aceite de oliva por habitante, mientras, que en España e Italia consumen alrededor de 15 litros o en Grecia 23 litros.

Según los especialistas del sector, si se iniciara una campaña de promoción de aceite de oliva destacando las bondades para la salud humana, y eleváramos el consumo a 1 litro, no alcanzaría la producción actual de 25.000 toneladas ya que necesitaríamos 40.000 toneladas de aceite.

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