El sector azucarero busca forjar un éxito duradero

El sector azucarero busca forjar un éxito duradero
La actividad, que osciló entre la gloria y el ocaso, está hoy frente a excelentes chances para el desarrollo soñado por su primer explorador. Expertos consultados por LA GACETA ponderaron la producción de alcohol como motor del crecimiento. El costado energético.
Cada vez que se endulza con azúcar una taza de café, de té, o de mate cocido; se saborea un alfeñique o se bebe una gaseosa, pocos -o casi nadie- recuerdan al obispo José Eusebio Colombres.

El padre de la industria azucarera en Tucumán, como si fuera una broma del destino, cayó en la amargura del olvido.

Hace 150 años, el 11 de febrero de 1859, falleció este tucumano ilustre, que, además, fue uno de los protagonistas de la Declaración de la Independencia.

Las experiencias llevadas adelante por Colombres hacia 1821, a través de la reinstalación del trapiche jesuita (orden católica que fue expulsada hacia 1767), marcan el comienzo de esa producción en la provincia.

La posterior llegada del ferrocarril, en 1876, significó el trampolín para el desarrollo del sector, que, a partir de entonces, se convirtió en el principal motor de la economía tucumana.

En 1900 llegaron a funcionar en la provincia 100 fábricas de azúcar. Pero la actividad padeció una serie de vaivenes y sufrió varias crisis, entre las que se recuerda con más dolor la de los años 60. El decreto-ley 16.926 del 21 de agosto de 1966 y las restantes medidas tomadas por el gobierno de facto presidido por Juan Carlos Onganía impusieron el cierre forzado de 11 de los 27 ingenios que operaban. Esta política obligó a 250.000 tucumanos a emigrar y a buscar trabajo en otros lugares de la Argentina.

El sector fue poco a poco recuperando terreno, debido a una reconversión productiva y a una mejora en los precios. Inclusive, sorteando posteriores debacles.

En estos tiempos, la actividad afronta, según representantes del sector consultados por LA GACETA, renovadas perspectivas para el desarrollo y un futuro prometedor a partir del aprovechamiento integral de la caña. “Hoy, la caña de azúcar, en el ámbito internacional, muestra una perspectiva importante porque es una materia prima útil para la producción de alimentos, como es el azúcar, y también para la generación de energía”, dijo Jorge Scandaliaris, jefe de la sección caña de la Estación Experimental (Eeaoc). Federico Lannes, ex ministro de Economía de la provincia (1978-1981) y uno de los impulsores del Plan Alconafta, afirma que el alcohol sigue siendo la principal alternativa para el sector. “En Tucumán hemos medido con el doctor (Carlos) Pucci el valor de la producción azucarera y su impacto en el PBI de la provincia. Yo diría que conviene acelerar el alza de la producción de alcohol. En 2010 se deberá agregar un 5% en las naftas, lo que equivaldría a una suba en el PBI de cerca de $ 1.200 millones. No hay sector en el que una inversión cause un efecto más dinámico que en el azucarero”, dijo. Lannes, que logró como funcionario del gobierno de Montiel Forzano extender el uso de la alconafta en 12 provincias, reivindicó al obispo Colombres. “Fue un verdadero genio; una figura consular del crecimiento de Tucumán”, expresó.

Según el presidente del Centro Azucarero Regional Tucumán (CART), Julio Colombres, la potencialidad de la caña es enorme. “La producción de alcohol combustible, que suplanta al petróleo -que cada vez es más escaso-, es un elemento muy importante para la actividad”, aseveró.

Acto recordatorio

La Eeaoc, que este año celebra sus 100 años, conmemorará al obispo Colombres con un acto que se comenzará hoy a las 8.30 con el izamiento de la bandera.

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