El sector agrario catamarqueño vive una crisis sin precedentes

Factores climáticos y menor demanda pusieron en jaque al sector olivarero local.

Mañana se reúnen para consensuar estrategias de promoción.

El agro catamarqueño vive una inédita crisis generada por una serie de factores internos y externos que pusieron en una complicada situación a los distintos emprendimientos que habían logrado proyectarse en los últimos años. El caso más claro de este panorama sombrío es el de la producción olivícola, que lejos de la pujanza de la época en que Catamarca se posicionó como uno de los principales referentes de la actividad, encuentra al sector deprimido, arrastrando muchas pérdidas y sin una perspectiva concreta sobre cómo revertir el oscuro e incierto panorama.

Para Miriam Juárez, titular de la delegación local del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), la coincidencia de distintas situaciones cambió completamente el escenario del campo con respecto a años anteriores. El conjunto, analizó, genera un cuadro "de alta conflictividad social, que en distintas provincias está incidiendo mucho".

En primer término, mencionó que en Catamarca a la crisis económica internacional y sus efectos en el país, se sumaron los factores climáticos que "han influido negativamente en la producción".

Dijo que en los primeros meses del año pasado hubo falta de acumulación de horas de frío, que dispararon inconvenientes en la floración. Luego hubo heladas intensas en abril y mayo de 2008 que provocaron la pérdida de plantas, y otras tardías, que también afectaron la producción.

Los olivares que se salvaron fueron finalmente perjudicados por las tormentas de granizo "que destruyeron lo poco que había quedado en los árboles", comentó. Las contingencias climáticas, dijo Juárez, destruyeron entre el 85 y el 90 por ciento de las plantaciones de olivo, sólo en el Valle Central.

A esto se sumó el aumento de los costos internos -de un 20 por ciento- y la pobre demanda de aceite de los mercados de Brasil y Estados Unidos, los principales compradores del producto catamarqueño.

"Los empleadores tienen gastos fijos que deben seguir siendo atendidos, a pesar de que la fuerte caída de rentabilidad. La ecuación no cierra: se produce a un alto costo y se vende a uno bajo", dijo.

Por este motivo, es que el Renatre impulsa una reunión de actores del sector de toda la región, en donde se hará una evaluación y se avanzará con algunas propuestas para salir de la crisis.

Juárez recordó que de la actividad principal del campo dependen otras que también están siendo afectadas, y que "es hora de "buscar soluciones".

La dirigente rural dijo que los subsidios serían una alternativa para el sostenimiento del sector mientras dura la crisis, y reclamó "seguridad jurídica, previsibilidad y políticas para acompañar al sector que produce, y no para sacarle".

"Sin producción y sin trabajo no vamos a poder salir. Y sólo de esa manera se van a poder reducir los niveles de pobreza y desocupación", consideró.

90%- Es la pérdida estimada de la producción olivícola del Valle Central, a raíz de contingencias climáticas y otros factores que afectaron a las plantaciones de la zona.

20%- Es el aumento estimado de los costos de producción que tuvieron los empresarios durante este año, que provocó que se estuviera trabajando "a pérdida".

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